la quietud del agua.
Pero no, en esta ocasión, esta frase a mí me sugiere algo menos superficial, algo más profundo. La verdad es que a mí se me viene a la cabeza una imagen donde yo soy la piedra, y lo que es nuevo para mí, es el río. Para ser más concreta, se me viene a la cabeza una imagen que jamás he vivido en hechos, tan solo la imagino. La piedra soy yo, cuando estoy naciendo, y el río es todo lo que me rodea, el mundo, que hasta entonces no lo había conocido. ¿Y el impacto? Tendría que preguntárselo a mi madre, o quizás a los médicos, o tal vez al pasado. No sé con exactitud cual fue el impacto en ese caso, pero sí sé cuales fueron las ondas producidas en el agua como consecuencia de él, que es entre otras cosas, la oportunidad y el hecho de poder estar hoy aquí, escribiendo esto, y reflexionando sobre las mil y una formas de las que se puede interpretar el impacto que crea una piedra, al caer a un río.Y no sé si mi interpretación es la correcta, o si tan siquiera es válida, pero la verdad es que me da igual, porque no siempre los bancos están para sentarse, ni tampoco las plumas para escribir.
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