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lunes, 26 de enero de 2026

Formas de querer

Para mí existen dos formas de querer. La mental y la física. La primera es querer, la segunda es amar. Puedes querer con el cerebro, pensar que amas, decir que amas, creer que amas. Aquí englobo a la conexión mental, cuando sientes que conectas con alguien, cuando te diviertes con alguien, cuando eres feliz con alguien. Sin embargo, para mí, cuando estás enamorado de verdad es el cuerpo quien siempre te avisa antes. La sensación desbocada en el pecho cuando le miras de cerca, la electricidad en el roce de las manos al coincidir encendiendo la radio del coche, sentir que te falta el aire en una estancia y tener que salir porque le has visto, el temblor de piernas, de manos, de pestañas, los sueños a medianoche con espasmos y sudor al despertar. Y esto puede llegar a ser compatible con lo primero, pero creo que aquí la clave es el tiempo, pues mientras con la mayoría de las personas esa sensación acaba decreciendo, existe una clase de magia que hace que aunque pasen los años tu cuerpo vuelva a reaccionar de la misma manera cuando se encuentra con aquella otra. Enamorarse así de alguien es jodidamente difícil, pero de cojones, y te va a pasar una o dos veces en la vida, no más. Por eso creo que insistimos tanto en buscar esas sensaciones físicas intentando provocarlas mentalmente con otras personas, pero no, solo cuando sea el cuerpo el que mande sobre tu mente, y no lo veas venir, estarás enamorado de verdad.

miércoles, 5 de noviembre de 2025

Subir después de bajar

Después de la subida viene la bajada. Nos lo han enseñado desde siempre, hasta en el colegio. Todo lo que sube, baja. Es la ley de la gravedad, que hasta día de hoy la ciencia solo ha sabido desafiarla por un rato. Puedes alargar el momento, como los aviones cuando vuelan, pero al final, siempre acabarán bajando. Todo lo que sube, baja. Las montañas rusas, las cuestas, los pájaros, los globos, los cohetes, el agua de la lluvia... No hay nada que permanezca en el cielo eternamente, porque todo lo que sube, más tarde o más temprano, al final siempre termina bajando. Con los sentimientos ocurre lo mismo y aquí la trampa puede ser mortal, porque cuanto más subas, más larga será después la bajada, y por tanto, mayor el impacto. Entonces yo me pregunto ¿Habrá sí para esto alguna solución mágica que te haga permanecer indefinidamente en las nubes?

martes, 28 de octubre de 2025

El amor es todo lo mutuo

Supongo que así es el amor. Nunca sabes cuándo llega, y cuando lo hace te arrasa. Creo que uno de los mayores errores que cometemos es intentar amar desde el plano cognitivo. Nos convencemos de que alguien es bueno para nosotros porque así nos lo ha demostrado, o quizás solo porque esa persona nos ama, y tratamos de enamorarnos de ella como si se tratara de una decisión consciente, cuando el amor solo trabaja en el plano afectivo, cuando es una cuestión de roce, de piel, de escalofríos, descargas eléctricas y volcanes en erupción al mirarse y tocarse. No lo ves venir, solo lo sientes y te traspasa. Algo así me pasó contigo. Y cuando un amor llega e impacta de esa manera tan fuerte, hasta el resto de las personas se hacen invisibles, incluso aquellas a las que has amado con toda tu alma. El amor es todo lo mutuo, es caminar ambos de la mano en la misma dirección, sin decisiones planificadas, solo porque te nace. El amor no es más que una luz tenue en mi cuarto de madrugada y tus ojos frente a los míos, y ni siquiera lo recordaba. 

jueves, 2 de octubre de 2025

La realidad no siempre supera a la ficción

¿Por qué nos gusta tanto el amor de las películas? Porque nos sirve como bálsamo de lo que no vivimos en la realidad. Porque representa todo aquello a lo que el ser humano podría llegar a aspirar (y nos eleva), pero que en la vida real no hace por falta de valentía, o por sobra de ego. Nos refugiamos en el amor de las películas cuando deseamos que alguien nos bese bajo la lluvia, nos escriba 365 cartas al año (aunque nos conformaríamos solo con una) o se recorra infinidad de kilómetros y trenes por venir a por nosotros. Nos refugiamos en el amor de las películas porque con ellas sentimos lo que quisiéramos que alguien nos hiciese sentir alguna vez de verdad. Nos refugiamos en ese amor para tener fuerzas de sobrevivir después en un mundo en el que enamorarse es tremendamente difícil, en el que teniendo millones de alternativas para mandar el mensaje solo hay silencio, en el que el primer te quiero asusta y sirve de billete directo a la salida de emergencia, y en el que preferimos vivir en soledad haciéndonos eco de sus múltiples y gratos beneficios cuando después echamos de menos a alguien que nos abrace por las noches.

jueves, 18 de septiembre de 2025

¿Por qué buscamos tanto el amor?

¿Por qué buscamos tanto el amor? Por la sencilla razón de que es un soplo de aire fresco en la batalla. Madrugamos, lidiamos con nuestros estudios, con nuestro trabajo. Sobrellevamos como podemos una convivencia en casa que no siempre es buena, cargamos con responsabilidades que nos consumen, física, psicológica y emocionalmente. Se nos atrasan cosas, intentamos adelantar en otras cuando no siempre se puede, queremos estar a todo y a veces no estamos ni para nosotros. ¿A quién no le calma, entre tanto caos del día, un mensaje bonito antes de dormir por la noche?

lunes, 27 de enero de 2025

Las mujeres que se enamoran hasta la raíz

Las mujeres que son capaces de enamorarse hasta la raíz siempre tendrán las de ganar. El amor solo puede crear más amor y amarán también los amaneceres y las puestas de sol. Las mujeres que se enamoran hasta la raíz tienen la capacidad de querer bien a muchas personas. Algunas se irán, pero lo harán mientras otras llegan para ser igualmente queridas, nunca para ellas el amor se acabará en una sola. Son la clase de mujeres que dejan abiertas las puertas de su casa para cuando quieras regresar, las que te cuidan cuando lo necesitas, y las que nunca guardan el rencor apretado dentro del puño si te vas. Esas mujeres siempre vivirán en paz, porque quien ama y se ama solo lo puede hacer desde la felicidad, y una de sus mejores y más bonitas formas es dándole amor a un mundo que cada vez carece más de él, donde la mitad de la humanidad no sabe si quiere, y la otra mitad no sabe querer. Las mujeres que se enamoran hasta la raíz habrán vivido de todo siempre el doble, porque vivir las cosas así, sintiéndolas tan intensamente, también te hace sentir el doble de viva a ti. Y esas, esas son las mejores experiencias de la vida, las que se viven a flor de piel, y las que arrasan con todo lo que ven.

viernes, 3 de enero de 2025

Crónicas de una historia que podría ser la nuestra

“El mar crea las olas para poder abrazarse a sí mismo” fue la frase que estaba escribiendo cuando me dijiste el primer “te quiero”. En cuanto a quererte a ti, puedo decir que se siente como el deshielo de los glaciares, como todas aquellas restas que en realidad solo son sumas disfrazadas de cero, porque ya nos lo gastamos y lo vivimos todo. Quererte se siente como una nota pisada por otra, creando una melodía que aún así es bonita y te roba todos los silencios que guardabas como tesoros. Quererte se siente como darle la vuelta a lo que ya estaba del revés, como una elección dicotómica apostándolo todo al negro porque el rojo ya lo llevas tatuado en la piel. ¿Cómo podría decírtelo? Quererte es como practicar un deporte de riesgo sin llevar línea de vida, es la adrenalina que se siente al estar en el punto álgido de la gravedad cero, es la tierra firme que pisas cuando caes, y las manos que dibujan los contornos de tan hermoso baile de tres. Del día que me dijiste que siempre sería el amor de tu vida solo recuerdo pensar que yo no sé si eres el amor de la mía, pero sin duda, le das vida a mi amor, y eso ya es mucho más de lo que mataría por estar viva.

jueves, 5 de diciembre de 2024

Las personas a las que queremos

Supongo que lo que pasa con las personas a las que queremos es que no necesitamos que estén en nuestra vida, pero que estén nos hace felices. Cuando no queremos a las personas de una manera patológica y estas se van, podemos seguir siendo felices, pero cuando están, complementan nuestra felicidad. Una vez que entendemos esto, sabemos que sin ellas podemos seguir teniendo una vida plena y feliz, y que estará bien, pero que cuando vuelvan, inevitablemente, vamos a sentir un mordisco cálido en el pecho que nunca se parecerá a otras sensaciones, y que, indudablemente, nos hará un poquito más felices, aunque solo sea durante ese breve instante. Y esa es la raíz para ser capaces de pararnos más a disfrutar de la felicidad que conseguimos estando solos; dejar de compararla con otras, y simplemente, abrazarla como es.

viernes, 10 de mayo de 2024

Todo lo que he aprendido del amor

 

  • Nunca sentirás lo mismo dos veces, ni siquiera con la misma persona.

  • Es inevitable abandonar en algún momento esa primera fase en la que todo es bonito y especial.

  • Las personas son irremplazables.

  • Ningún amor, por mucho que duela, conseguirá matarte.

  • Tú eres el amor de tu vida, aunque tardarás tiempo en darte cuenta.

  • Hay sentimientos que son para siempre, porque se agarran al pecho de tal forma que nada lo puede arrancar.

  • Dedicarle tiempo a alguien es la mejor forma de demostrarle que le quieres.

  • Se puede querer a dos personas a la vez, aunque nunca lo harás de la misma forma.

  • Siempre habrá una persona que te marque más que el resto, y que se te clave más hondo que los demás.

  • A veces queremos más al recuerdo que tenemos de la persona que a ella misma.

  • Echar de menos a alguien cuando estás con otra persona es el indicador más potente de que todavía no la has olvidado.

  • Si te quieres a ti mismo, te lo dices y te lo demuestras, ya tienes más de la mitad del camino hecho.

  • A veces el amor es solo un espejismo que nosotros mismos creamos, y que nos llegamos a creer como si fuese real.

  • Sí puedes sanar, solo necesitas tiempo y mucho, mucho amor propio.

  • Hay cosas que van por dentro, y no hay nada más acaparador que lo que sientes en el cuerpo cuando ves a alguien a quien quieres. Observa y escúchalo, porque él te lo dirá antes de que tú mismo te des cuenta de ello.

  • Ni todas las poesías del mundo podrán crear un amor que no existe.

  • No hay mayor acto de amor que dejar ir a la persona que quieres cuando ella no te quiere a ti.

  • El amor a veces no implica conexión. Ni la conexión amor. Puedes amar a alguien con quien no tengas nada en común y no poder amar a alguien con quien lo tienes todo. Si encuentras las dos cosas en la misma persona, has encontrado un tesoro.

  • Enamorarse, de verdad, de alguien es jodida y tremendamente complicado.

  • Es mentira que el tren pasa solo una vez. Pasa muchas veces, solo tienes que cambiar el destino o elegir otra parada.

  • Si después de acabar con una persona no la respetas, nunca la quisiste.

  • Todavía a día de hoy sigo sin saber si el hilo rojo existe de verdad, pero sé de muy buena tinta que hay otros de muchísimos colores diferentes, e igual de fuertes y testarudos.

  • A veces lo que menos separa es la distancia y a veces la distancia más grande no se mide en kilómetros de tierra, sino en barreras mentales.

  • El amor no duele, duele el desamor. No los confundas.

  • Y por supuesto, todos lo necesitamos, en mayor o menor medida.

  • Hay gente que no sabe querer, no tienen esa capacidad de sentir y no son culpables de ello.

  • Hay otras que por el contrario aman de una manera intensa, porque es la única forma en la que saben hacerlo. Nunca lo veas como un defecto, es una virtud. Sufrirás más, pero también sentirás y vivirás las cosas como nadie, y eso debería ser envidiable.

  • Quien lo ha vivido, lo sabe.

jueves, 6 de abril de 2023

Al chico de los gorros

Al chico de los gorros, que apareciste en mi vida como ellos, pintándola cada día de un color diferente, invadiéndome con tu risa, como una onda expansiva que me calaba hasta los huesos. No tardé mucho tiempo en darme cuenta de que te quería. Lo cierto es que lo supe al instante. Fue como una tarde nublada de otoño en la que sales a la calle y de repente sientes una gota caer del cielo, y sabes que es el preludio de la inminente lluvia que no vas a poder parar. Y en cuestión de pocos segundos estás completamente mojado, y por mucho que corres y buscas no encuentras un solo portal abierto. Así fue lo que me pasó contigo, y no he podido agradecer más que ese día se me olvidara coger el paraguas. ¿Sabes? Ya me pilló la lluvia otras veces antes, pero no sé qué pasaba que las gotas se resbalaban en los poros de mi piel, es como si llevara puesto un impermeable invisible, uno que no me podía quitar. No sé qué clase de pacto harías con el diablo para arreglar esa cremallera y quitármelo, pero gracias, porque me había olvidado ya de que a veces la lluvia es bonita, y sentirla te hace sentir vivo, exactamente como me hiciste sentir tú a mí aquella tarde. Llevaba un tiempo muerta en vida, el mismo tiempo desde que alguien rompió mi corazón, y nunca confié en poder despertar de ese letargo, de hecho nadie supo nunca cómo hacerlo, por más que lo intentó. Hasta que apareciste tú, tú con esos gorros. Me pareciste lo más bonito que había visto jamás. Y hiciste lo más bonito que han hecho nunca en mí. Y ahora que han pasado dos años de aquello, u ocho meses, según se mire, solo puedo decirte que ojalá te siga encontrando en todas las tardes de otoño de mi vida, porque significará que algo estoy haciendo bien, porque significará que eras la última pieza que faltaba en el puzzle de mi felicidad, y mira por dónde resultó ser la más bonita de todas. Te lo he dicho y diré cien mil millones de veces; eres sencillamente increíble, alguien que viene de fuera de este planeta, vete a saber tú de qué tipo de galaxia. Los demás quizá no lo saben, pero yo sí, y empiezo a pensar que con eso basta; con que lo sepa yo. 


Al chico de los gorros, eres lo que más he querido en toda mi vida desde que sanaste mi corazón.

Te quiero Haris

Diario 1

Jueves, 2 de Febrero de 2023
Granada

¿Cómo puede cambiar el estado de ánimo con tanta rapidez? Como cuando te subes a una de esas caídas libres de los parques de atracciones y en un abrir y cerrar de ojos ya estás abajo, y ni siquiera te ha dado tiempo a disfrutar de las vistas que hay arriba, pero esa sensación, aunque efímera, es tan increíblemente excitante... Te meterías ochocientos mil chutes de esa sensación, aunque luego te pasaras tres días enteros de resaca a cambio de un par de segundos de éxtasis. Cómo me gustaría saber la fórmula para sentirse así las 24 horas del día, sin cambios emocionales que te hicieran preguntarte mil veces si algún día llegarás a ser verdadera y plenamente feliz. A veces pienso que la felicidad es como ese éxtasis del orgasmo, como si hubiera que recorrer un largo camino hasta alcanzarla, y cuando por fin la tienes en las manos, se te resbala entre los dedos, desvaneciéndose como espuma de cerveza. Solo me quedará emborracharme de esos instantes, exprimirlos, beberlos y tragarlos gota a gota, hasta dejarlos completamente secos. Creo, fielmente, que esa es la única manera humanamente posible de ser feliz a día de hoy. Mientras, un chico que me quiere esperándome en la cama del hotel, y yo tumbada en el suelo escribiendo cosas que realmente no tienen ni la mitad de importancia como la tiene el hecho de que él me quiera y yo a él también. Ojalá aprendiera a verlo así en cada caída libre de mi vida. 

viernes, 25 de febrero de 2022

Amar es de valientes

Nos han querido hacer creer que las historias de amor no existen, que lo importante es disfrutar y no comprometerse con algo que no sabemos si saldrá bien, porque la incertidumbre nos atormenta y la frustración nos aterra, porque somos humanos a medias, que no quieren arriesgarse por si algún día encuentran algo mejor, mientras lo mejor que encuentran se les escapa entre los dedos de las manos y se evapora como espuma de cerveza. Nos han querido hacer creer que es de valientes no enamorarse y que solo un cobarde daría la mitad de su vida para pasar con alguien la otra mitad que le queda. Nos han querido hacer creer que es anticuado escribir una carta, que es cursi decir "te quiero", que es de locos atreverse a conocer a alguien en otro lugar que no sea debajo de las sábanas.
Y yo, como buena seguidora de masas, me lo creí todo, de principio a fin, con cada coma y cada punto. Hasta que apareciste tú y me enseñaste que la valentía era ser capaz de mirarte a los ojos y no temblar, que la felicidad no estaba ahí fuera, sino a tu lado, y que no habría mayor cobardía que dejarte escapar.

Has destruido cada uno de esos mitos como si estuviesen hechos de goma eva, porque en el fondo lo están.
Amar es de valientes y yo por ti me siento capaz de dejar a oscuras a toda una ciudad solo para iluminarte el camino, sería capaz de dejar a los lagos sin agua para darte de beber, y no me temblaría el pulso al hacerlo. 
Nos han hecho creer que querer a alguien es condenarte a sufrir, pero yo no puedo ser más feliz que cuando dibujas imposibles en mi espalda, que luego haces realidad cuando me besas. Claro que da vértigo asomarse al precipicio de unos labios que sabes que te pueden cortar, pero me subiría al punto más alto solo para verlos mejor, y no, tampoco me importaría demasiado caerme. 
Tienes el don de hacerme sentir terremotos de magnitud 9,5 en la escala de Richter, y ni siquiera eso ha logrado que pierda el equilibrio cuando se trata de ti, porque voy con paso firme.
Nos han hecho creer que el amor no es natural, pues qué pena de "realidad" paralela, porque yo no me he podido sentir más viva desde que me atreví a amarte, yendo en contra de los demás.

lunes, 10 de mayo de 2021

Por la boca muere el pez

Dicen que por la boca muere el pez, y yo ya he muerto varias veces en la tuya porque no tenía agua suficiente para respirar. Que no es más valiente el que se atreve a amar en un mundo de cobardes, como aquel que lo dice a boca llena aunque por ella acabe muriendo al desatar el desastre en los otros, aquellos que asustados se echan las manos a la cabeza cuando escuchan de la boca de alguien el verbo amar. Dicen que por la boca muere el pez, y no habría escasez de agua suficiente que me matase si tú también te llenaras la tuya con mi nombre, pintado de palabras que arañan unos labios en un último intento fallido de no dejarlas escapar. Por la boca muere el pez, pero murió siendo libre, habiendo explicado verdades maquilladas de sentimientos, habiendo contado sueños para no esconderlos y hacerlos realidad. 

Vivimos en un mundo donde la gente vive callada, donde en el amor todos prefieren recurrir a la última hoja de aquella margarita que se cansó de responder a lo que no había que preguntarle precisamente a ella, y donde en la guerra jamás se escucha un solo silencio. Vivimos en un mundo donde la gente debe de pensar que las cosas bonitas lo son más si no se dicen, porque de lo contrario no puedo comprender que nos demos más likes que veces nos digamos que nos queremos. Porque expresar amor cuesta, pero en expresar egoísmo y rechazo todos somos expertos. 

Por la boca muere este pez, porque no me cansaré de decirte que del mundo tú haces arte, aunque eso vaya en contra de aquel principio tan defendido por todos que dice que amar es de cobardes, cuando los cobardes son ellos por considerarlo algo peligroso y no arriesgar. Por la boca muere este pez, pero moriré por haber dicho verdades, por haber defendido sentimientos y por no callarme los te quiero que todo el mundo llega a sentir, pero sólo unos pocos saben soltar. Y sinceramente, ojalá algún día deje de haber mar suficiente para abarcar a todos esos peces que prefieren cerrar su boca para no morir, porque esos peces me enseñaron que no hay peor muerte que vivir sin saber amar.

miércoles, 28 de abril de 2021

En manos del destino

¿Cuántas veces habremos escuchado eso de "el destino decidirá"? Si nos volveremos a ver, si nuestros caminos se encontrarán algún otro día... Él decidirá qué será de nuestras impredecibles vidas. Estamos tan acostumbrados a no tomar decisiones que dejarle la responsabilidad al destino nos parece siempre la mejor opción, como si de verdad confiáramos en que al final acabará dándonos aquello que queremos. Por eso sé que no me sentaré a esperar que te traiga de vuelta, que no volveré a soltar tus manos confiando en que en un par de primaveras volverán a acariciarme, ni te pensaré en voz alta con la esperanza de que alguien pronuncie mi nombre y al escucharlo te acuerdes de mí. Te escribiré cartas con tinta imborrable, te diré que te echo de menos como la nieve al más frío de los inviernos, y te abrazaré de la forma más cálida que un verano jamás supo llegar. Que si me lo preguntas te diré que sí, y si me miras encenderé fuegos que ninguna lluvia de abril podrá apagar. No te apartaré la mirada, nadaré en ella como si buscara la luna entre un millón de estrellas. No me callaré cuando te necesite, ni esperaré a que tengas ganas de quererme. Te invitaré a tomar café y pediré tarta para que te quedes más tiempo. Nos despediremos en la esquina y cuando la farola se apague será la señal de valentía para robarte un beso y decirte que te abrazaría cien inviernos seguidos y seguiría teniendo frío, solo por no parar de hacerlo. Lucharé porque cada vez que me veas se pare el mundo y nos de tiempo a escoger un sitio donde quedarnos. Haré que nos muramos de las ganas de tenernos y aún así nos parezca insuficiente, hasta no haber un solo centímetro de tu piel que se me pase por alto, ni una noche más corta que la anterior. Que cada vez que te vea volveré con tu olor a casa y dormiré sin haberme quedado con las ganas de decirte que todo lo dejaría en manos del destino, todo, menos a ti, porque a ti te quiero en las mías. 

sábado, 25 de julio de 2020

Haz que no muera sin besarte una última vez

Ojalá pudieras saber el verdadero motivo
sin tener que explicártelo. 
Ojalá pudieras saber que sigo acordándome
perfectamente de tu silueta mientras dormías, 
que podría decirte cuántos lunares tienes
sin equivocarme, 
que unos ojos así no se olvidan fácilmente. 
Ojalá entendieras que las cosas no son siempre o blancas o negras, 
que volviste mi vida gris pero bailé bajo tu lluvia. 
Ojalá comprendieras que por más páginas que tenga el libro, 
viviré siempre aferrada a la última letra de la nuestra
simplemente por no tener que pasar a la siguiente. 
Ojalá los años sirvieran para algo más que seguir echándote de menos. 
Ojalá de verdad el tiempo curara las heridas y borrara los sentimientos. 
Cansada de llevar puesta una máscara
que cada día se va cayendo un poco más,
ojalá tuviera voz
para gritar a los cuatro vientos lo que tanto tiempo he estado gritando callada, 
que siempre te voy a querer, da igual las circunstancias, el tiempo o la distancia. 
Que sin esfuerzo alguno soy la segunda mujer en el mundo que más te quiere. 
Que hasta llorarte es bonito, 
que hasta gastar la tinta de cien bolígrafos 
no voy a parar de hablarle al mundo de ti, 
que siempre vas a ser el amor de mi vida. 
Que ojalá aprendas a nadar entre un millón de estrellas, 
que ojalá te busques y te encuentres, 
que ojalá subas a los tejados y te enamores del horizonte, 
que nunca dejes de sonreír de esa forma tan
especial como lo hacías, 
que bailes y no te canses, 
que sueñes despierto, 
que te hagan llegar a tocar la luna con un beso, 
que conozcas cincuenta ciudades, 
que te enamores de alguien,
que te rías hasta llorar, 
que te abracen hasta romperte, 
que te quieran tanto que ese amor abarque una ciudad entera, 
que te escriban cien poemas en una noche, 
que cantes hasta quedarte sin voz, 
que visites setenta conciertos, 
que encuentres la paz en un día de playa, 
que seas tan feliz que ya ni te acuerdes de mí, 
que seas tan feliz donde estés, 
que ya nunca quieras volver.
Te deseo de corazón toda esa felicidad, 
pero por favor, haz que no muera sin besarte una última vez. 

viernes, 29 de mayo de 2020

Tú y yo

No acierto a poder explicar qué sentí la última vez que estuve asomada al precipicio de tu boca, pero creo que vértigo sería la palabra que mejor se le asemejase. Y lo cierto es que cada vez que me asomaba, de tanto en tanto, esa pendiente se me iba haciendo más alta, como si ya apenas pudiera distinguir dónde quedaba el suelo. Como una escalera de caracol que se enreda sobre sí misma y puedes caer por el espacio que separa dos escalones, como una ola que siempre busca romperse pero al final nunca lo hace de una manera perfecta e inmediata, como el viento que choca contra un muro y aún así persiste en ir en la misma dirección. Así somos nosotros. Imperfectos, diacrónicos, impredecibles, persistentes, expectantes.
Me gusta pensar que el azar es nuestro mejor aliado, y que nos va cediendo carta a carta hasta que consigamos ganar la partida. Porque ya sabemos que las prisas no son buenas compañeras, de hecho varias veces nos ha dado tiempo hasta de dormirnos entre canciones, y despertarnos y no saber cómo ni por dónde retomar lo que estábamos haciendo antes. A veces, eso también me gusta.
No creo que dos mas dos siempre tengan que ser cuatro, a la vez que no creo que haya una manera perfecta de hacer las cosas. Tú siempre las has hecho como te han salido en el momento, en el lugar y desde el corazón. Y yo me he aferrado todo este tiempo a esa idea para poder comprendernos a los dos, porque una de dos, o yo ya era también así, o tú me has hecho serlo. Y no, tampoco me disgusta. Nos hace ser especiales, y nos hace serlo juntos, cada uno en su terreno.
Y así hemos estado todos estos años, jugando a balancearnos sobre la fina cuerda del límite, sin saber qué acabaría pasando y apostando a poder rozarnos las manos sin caernos al otro lado, y disfrutando de ello como dos niños en la nieve una tarde de invierno, como si no pasara nada, como si no fuese peligroso, haciendo de ello nuestro pequeño juego propio. Mientras tanto ha ido pasando el tiempo, y sigo viendo en tus ojos lo mismo que vi aquel día, un desafío que me tomaría mi tiempo completar. Y ya ves, a pesar de cada intento, aquí estamos tú y yo, todavía sin estar❤️

Roberto C

jueves, 28 de noviembre de 2019

Una pequeña parte de mi mundo

He visto el horizonte, aquel punto donde se besan el cielo y el mar. He visto a las estrellas brillar sobre el telón dorado del atardecer y he visto a la luna cantarles a las dunas de los desiertos. Y ha sido precioso. Pero verte sonreír y ser feliz no tiene precio.

*

Perdone usted pero me estoy mordiendo las ansias de volver a tenerle frente a mí para hacer puenting desde el iceberg que pende de su mirada y también estoy ardiendo en el deseo irrefrenable de ahogarme en el río de su boca.

*

Silencios.
Verdades a medias.
Secretos.
Mentiras disfrazadas.
Verdades que no queremos aceptar.
Cosas que no decimos.
Cosas que nos callamos.
Culpabilidad interna.
Tristeza agazapada entre los renglones del alma.
Sonrisas duchenne.
Sonrisas forzadas.
Miradas camufladas.
Abrazos al aire.
Traiciones a las espaldas.

martes, 9 de julio de 2019

Alas rotas

Quiéreme bien. Quiéreme libre. Quiéreme sano. Quiéreme entera. Quiéreme eterna. Quiéreme sin ataduras. Quiéreme sin compromisos. Quiéreme sin rencor. Quiéreme sin recelo. Quiéreme con paciencia. Quiéreme con dedicación. Quiéreme con espacio. Quiéreme con amor. Porque soy mujer libre. Porque no necesito vivir de tus esquelas. Porque naufrago cada vez que el viento me invita a pasear. Porque soy menos huracán a la deriva. Porque busco más de lo que me puedas encontrar. Porque subo escaleras y bajo acantilados. Porque me enredo en las olas del tiempo y manejo las mareas a mi antojo. Y me gusta. Me gusta ser yo. Bésame cuando mis labios busquen tu boca. Abrázame cuando mi cuerpo busque un refugio cálido. Háblame bonito cuando necesite escucharte. Mírame brillar cuando se encienda mi luz propia. Salúdame de lejos cuando me veas marchar. Escríbeme cartas, ahora que pocos lo hacen, y lánzalas en botellas al mar. Porque nuestro amor es tan libre como lo soy yo. Como lo debería ser cualquier mujer enamorada de un hombre. Pasar tardes efímeras a tu lado y noches eternas de café y letras. Eso quiero. Quiero ser de mí. Quiero pertenecerme. Quiero darte el pedacito de mí del que sé que puedo prescindir porque tú lo cuidarás bien. Pero el resto es mío. Como todos esos inmarcesibles inviernos de cine con mis amigos. Sígueme cuando mis huellas sean superfluas, pero no cuando corra como el viento. Déjame ser. Déjame estar. Déjame perderme en el etéreo de tu mirada sólo cuando yo quiera. Déjame decidir por mí misma. Déjame reír, déjame llorar y no me juzgues. Espérame en casa mientras estoy viajando y cúrame las alas cuando estén cansadas de volar. No me las cortes. Porque no hay nada más bonito que la libertad, y nada más preciado que poder sentirte libre junto a la persona que amas.

jueves, 10 de enero de 2019

Sobre ti

Perdón por quererte. Perdón por ilusionarme contigo. Perdón por encender fuegos cada vez que me miras. Perdón por las veces que me ha temblado el alma cuando me has besado. Perdón por crear castillos de marfil, por escribirte poesías firmadas con tinta negra, por sonreírles a las estrellas fugaces cuando me hablaban de ti. Perdón por ser tan vulnerable a tu amor, por tratar de cuidarte, por querer verte a secas y por querer verte feliz. Perdón por desear pasar el resto de mis alegrías e idilios junto a ti. Perdón por morirme de amor cada vez que te tengo cerca. Perdón por echarte tantísimo de menos cuando estás lejos. Perdón por llegar a estar tan loca como para pensar que quizás tú sientas lo mismo que yo y que alguna vez acabaremos juntos. Perdón por quererte como nadie te ha querido. Lo siento, de veras.


*


Ayer noche cerré los ojos antes de dormir.
Y en mitad de la oscuridad te vi.
Entre tanto silencio te escuché.
Y me resbalé por el recuerdo de tus manos suaves
con las mías ásperas.
Y me caí.
Y me rompí el corazón.
Y dejé de sentir.
Pero desperté del sueño.
Y te quise una vez más.
Clavel rojo en una explanada de verde.
Venus ocupando todo el cielo.
Te eché de menos.
Te eché mucho más de menos.
Casi como lluvia de Abril.


*


El otro día encontré tu alma tirada
debajo de mi cama
y le pregunté por qué hay noches
más oscuras que el negro de tus ojos.
Ella me dijo que no me dejaría sola,
que todos los interruptores estaban rotos
y no se podía encender una sola lámpara.
Le di la mano antes de dormir,
y me acordé de todas aquellas hadas locas
que alguna vez me dijeron
que el recuerdo no es lo único
que me quedaría de ti.


*


Creo que ya no te quiero.
Ya no tengo las venas obstruidas.
El corazón ha vuelto a su sitio.

Creo que ya no te miento.
Estoy justo en la puerta de salida
y frente a mí miles de libros.

(Que no hablan de ti)

Siempre has sido tú

Mis ojos son castillos de hielo que cuando me miras se empiezan a derretir. A veces escalo por tu mirada y cuando llego a la cima me pregunto si pueden existir vistas más bonitas que el reflejo de las que tengo en frente. A veces me subes tan alto que me das vértigo. A veces, y sólo a veces, me duermo en una nube mientras me besas los labios. Te he echado de menos. He visto al mundo temblar y no me ha importado cuando me has dado la mano. He vuelto a sentir aquel pellizco en el alma. Y es que mi corazón es de ti. Porque sus latidos siempre van al ritmo de tus pasos. Más débiles cuando estás lejos. Más fuertes ahora que has vuelto. Y te diría que la Navidad es bonita, pero lo bonito es terminar el año como lo empecé; queriéndote como la estrella de Oriente quiso a su Belén. Me das paz. Me das vida. Y he entendido que podemos estar a la vez tan lejos y tan cerca como lo están Diciembre y Enero, que al final el mundo siempre va a volver a girar cuando me mires, cuando me beses, y que el resto me va a dar igual. Y eso me basta. Y me lleva a una conclusión: siempre has sido tú.

Adrián A.R