jueves, 27 de noviembre de 2025

Asteroides y hojas de otoño caídas

¿Será que a veces idealizamos el amor? No el amor, sino la persona por la que creemos sentirlo. Una vez escribí que a veces el amor es un espejismo que nosotros mismos creamos, y creo que es justo a eso a lo que me refiero. A veces nos convencemos de que queremos a alguien solo porque la primera vez lo sentimos así, y podemos estar años defendiendo a capa y espada esa idea, hasta cuando dejó de ser cierta. Creo que algo así me pasó contigo, porque cuando por fin quité el espejo y me atreví a mirarte a la cara solo vi a un niño inocente en el cuerpo de un adulto inseguro, alguien con ideales claros, pero con ideas vagas. En el fondo creo que eres una estrella confundida de galaxia. Alumbras, el problema es que lo haces en la dirección equivocada y tú eres el único que aún no sabe que, en realidad, ya se ha apagado. Eres como el asteroide fundido, que impresionó a la gente más por el espectáculo de sus trozos rotos, pero el problema es que siempre hay alguien a quien le acaba dando alguno. Ese alguien fui yo. Eres la semilla que va cambiando de sitio porque no termina de echar raíces, y eres el viento que la mueve inquieto por no acabar de encontrar nunca su lugar. Eres como las personas que no quieren darle una nueva vida a la ropa que ya no usan, por si algún día lo terminan haciendo, cuando ese día al final jamás llega, y les da igual tenerlas en el armario cogiendo polvo y desgastándose. Eres así, pero con las relaciones interpersonales. No cuidas lo que quieres, por la sencilla razón de que no sabes lo que quieres. Y si no sabes lo que quieres ¿Cómo vas a saber a quién amas? Eres como el novato que va dando palos de ciego, que prueba, que tienta a la suerte, que aporrea el piano con las dos manos abiertas y otras veces con los puños bien cerrados, a ver si, en alguna de esas, por fin da con la tecla. Eres un batiburrillo de emociones, casi todas buenas, pero tan tremendamente enredadas que se acaba formando tal tormenta de la que no solo tú sales encharcado. Y despistas, despistas muchísimo porque ni tú mismo sabes el camino que estás siguiendo. A veces te das por vencido, te relajas, sueltas la maleta, preparas la tienda de campaña y haces noche en algún lugar, con alguien a tu lado que te la haga un poco más cálida, y por un momento tu mundo cobra sentido. La contradicción es que al día siguiente los primeros rayos de sol te despiertan, te entra el agobio y necesitas volver a echártelo todo a la espalda para seguir andando rumbo a no sabes dónde, ni con quién. Sí, contigo ¿Pero con cuál de todas las versiones de ti mismo que habitan dentro de ti? No lo sé, quizás el tiempo me haya dado la perspectiva, pero eres la hoja a la que no le hace falta que llegue el otoño para caerse, porque tú lo has hecho siempre de mi mano a la primera brisa. Pero cuando los vendavales apretaban fuerte ahí fuera, siempre sabías cómo volver a casa. Desde la primera vez debí haberte cerrado la puerta, por eso de que solo a quien permitas entrar en tu casa podrá destrozártela, mientras que el resto solo se conformará con pisotearte el jardín. No lo sé, no sé cuál será tu galaxia, ni tu árbol donde echar raíces, pero ojalá que algún día al mirarte a ese mismo espejo, sepas quién eres.

lunes, 24 de noviembre de 2025

Trenzas de raíz

Las trenzas de raíz me recuerdan al despertador a las siete de la mañana. Al plato de cereales que te comías a contrarreloj. Al “mamá, me voy que llego tarde”. A las pizarras de tiza y borrador. Las trenzas de raíz me recuerdan al bocadillo de tortilla a la hora del recreo, a las notitas de papel y boli por debajo de la mesa para acabar completando en el estuche toda una colección. Me recuerdan a las excursiones, a la tierra, al barro, a las heridas bañadas de Betadine y un par de lágrimas de la mano de tu fiel amigo de juegos. Las trenzas de raíz me recuerdan a tus manos pasando por todo mi pelo, creando una obra de arte enredando mechón con mechón. Las trenzas de raíz me recuerdan al olor del invierno, al abrigo encima del uniforme, al tres en raya en media cuarta del bloc de matemáticas, a los juegos de cartas en las horas libres o en mitad de cualquier explicación. Las trenzas de raíz me recuerdan a lo que fui, y cuando hoy me las pongo, me pregunto qué partes de mí siguen siendo, y cuáles, desgastadas por el tiempo o secuestradas por la adultez, de repente ya no.

martes, 18 de noviembre de 2025

Estar enamorado

Entonces yo me pregunté: ¿Qué significa para mí estar enamorado? Es una espera interminable de algo que no sabes si va a terminar de suceder, pero que sin embargo sucede cada noche en tu almohada. Es salir huyendo de las camas ajenas con las primeras luces de la mañana. Es que te jodan el umbral de sensibilidad a las nuevas caricias de unas manos que al hacerlo se cortan. Estar enamorado es tejer hilos invisibles con las manos dormidas, que acaban en bordados dignos de ser obras de arte expuestas en el museo más crítico del mundo. Estar enamorado puede parecerse a cerrar los ojos y ver siempre a esa persona. No terminar de cerrar la puerta y volver a abrirla para darle un último abrazo. Sentirla más presente incluso en su ausencia. La urgencia de hablar, de tocar, de comértela a besos. Estar enamorado es buscar siempre un último resquicio abierto por mínimo que sea, donde lo imposible parezca probable. Es sentir un pinchazo en el pecho cuando escuchas que alguien pronuncia su nombre por la calle, o que te tiemble el cuerpo al escuchar que hablan de ella. Estar enamorado es no poder controlar nada, ni las palabras, ni las reacciones, ni los sentimientos, porque el corazón lo hace antes por ti. Estar enamorado es tener un ancla, una persona a la que siempre vas a volver por muchas experiencias que vivas fuera. Porque estar enamorado es volver y volver a volver. Estar enamorado es la capacidad de permanecer en silencio y que suene a melodía, la virtud de mirarse a los ojos de cerca eternidades enteras y que ni un pestañeo lo cambie todo de sitio. Estar enamorado es saltar siempre de cinco a cinco de enero, aunque seas cada año un poco más viejo. Estar enamorado es tocar el cielo con los dedos y colgarse de la nube más blanca que haya, y permanecer en ella cuando se vuelve gris. Pero estar enamorado también es saber renunciar. Es querer la felicidad de esa persona por encima de cualquier cosa, es aprender a no dejar siempre la maleta a medio hacer y cerrar con llave al irse. Estar enamorado es saber ir en dirección contraria cuando esa felicidad está en lugares distintos. Es no forzar, no imponer, no reclamar. Es dar espacio, dar libertad, y también de que no nos quieran, o de que no nos elijan. Estar enamorado es dejar que esa persona se enamore de alguien más. Sí, estar enamorado también es coger distintos caminos, pero siempre, en algún punto, volver la vista atrás por si, por un solo y efímero instante, las miradas vuelven a coincidir, siempre una última e infinita vez más.

jueves, 13 de noviembre de 2025

Fluorescente

Te quiero
con la t de los tsunamis que chocan continuamente entre dos bocas que se buscan
con la e de la explosión de un corazón cuando hay otro que lo enciende
con q de la química que irradian dos miradas comiéndose a la distancia
con la u de la unión de dos manos que son como dos barcos que llevaban años a la deriva y por fin están atracando
con la i de la ilusión de dos almas que creen reconocerse después de siglos buscándose
con la e de la estrella fugaz que le concedió a alguien un deseo que ni sabía que tenía
con la r del reloj que se paró en el mismo instante en que dos cuerpos coincidieron en espacio y tiempo
y con la o del otoño que tuvo la bondad de hacer que las hojas viejas cayesen para que crecieran tréboles de cuatro hojas nuevos 

Te quiero con todas las letras
sin comas
ni puntos finales
Te quiero en negrita
en subrayado fluorescente
y cuando me rozas
hasta lo hago en cursiva

miércoles, 5 de noviembre de 2025

Subir después de bajar

Después de la subida viene la bajada. Nos lo han enseñado desde siempre, hasta en el colegio. Todo lo que sube, baja. Es la ley de la gravedad, que hasta día de hoy la ciencia solo ha sabido desafiarla por un rato. Puedes alargar el momento, como los aviones cuando vuelan, pero al final, siempre acabarán bajando. Todo lo que sube, baja. Las montañas rusas, las cuestas, los pájaros, los globos, los cohetes, el agua de la lluvia... No hay nada que permanezca en el cielo eternamente, porque todo lo que sube, más tarde o más temprano, al final siempre termina bajando. Con los sentimientos ocurre lo mismo y aquí la trampa puede ser mortal, porque cuanto más subas, más larga será después la bajada, y por tanto, mayor el impacto. Entonces yo me pregunto ¿Habrá sí para esto alguna solución mágica que te haga permanecer indefinidamente en las nubes?

Reflexiones

Si escuchas el silencio puedes aprender grandes cosas.

La luna está ahí pa que tú la mires.

Me daba miedo elegir ser alguien definitivamente, aunque supongo que a partes iguales también da miedo ser siempre alguien a la deriva.

Quien retiene a alguien en contra de su voluntad solo porque le quiere, es que no ha entendido nada del amor, ni del ajeno, ni tampoco del propio. 

Nunca es tarde si la dicha es buena
así que gracias
por llegar tarde

Cuando me miras siento un pellizco en el pecho
conciso
certero
y exacto
que me dice que aunque queden por llegar mil inviernos
contigo siempre voy a vivir en verano

Te he cerrado todas las puertas a portazos

han vibrado las paredes

han colapsado los cerrojos

Te he cerrado la puerta tan fuerte

que me he quedado encerrada dentro

Te he cerrado todas las puertas

y has llegado tú

y has abierto una ventana


Estar viva es una alegría
Le he escrito una carta a mi madre
y ella otra a mí
Además he dejado de perseguir los mismos fantasmas de siempre
y de hacerles caso a los que me persiguen a mí

El pensamiento más duro
Creo que
muy probablemente
el pensamiento más duro que haya tenido nunca
sea que si estuviera en nuestra mano elegir nuestros sentimientos
no habría amado
ni por asomo
a muchas de las personas que amé
y habría amado de vuelta
sin dudarlo
a todas las que un día me amaron a mí

Sin más
Esta mañana mis padres me han hecho una llamada
un amigo me ha dicho que quiere verme
he visto un rayo de sol atravesar una nube
y me he dado cuenta de que soy
terriblemente afortunada