La miré fijamente a los ojos una madrugada de jueves y le dije: dime que no soy la única que no persigue la estabilidad. Que no sueña con casarse (ni siquiera con el amor de su vida), que no desea convertirse en madre (ni siquiera con el amor de su vida), aunque eso signifique condenar a toda una familia entera a renunciar a su única oportunidad de tener descendencia. Dime que no soy la única que sí quiere mudarse a un estudio y no a una casa con tres habitaciones, que no lloraría de alegría con un contrato indefinido porque la ataría a un lugar, que sería la más feliz del mundo si al volver a casa solo la recibiese su gato. Dímelo. Dime que no soy la única que querría malgastar las madrugadas de vida que le quedasen escribiendo libros, en lugar de conociendo gente nueva para volver a despedirla. Dime que no soy la única a la que no le gustaría poner cuadros propios en las paredes, porque esas paredes nunca serían hogar. Dime que no soy la única que quiere pasar su vida visitando países, aunque me lo funda todo en vida. Y, por favor, dime que no soy la única que en sus últimos días solo querría volver a ver cinco minutos a cada amor del pasado con el que todo esto no se pudo dar. Y ella, muy tranquila, con sonrisa irónica, me respondió: “tranquila, somos muchas”.
La vida desde un punto de vista diferente
La vida es como un juego de cartas, suerte que yo todavía conservo los comodines sobre la mesa y los ases bajo la manga.
viernes, 20 de febrero de 2026
lunes, 9 de febrero de 2026
Hokage
y no preguntes por qué
No sé si me he acordado mejor de tus ojos que de tu risa
o si era al revés
Será que aún resiste en mí tu huella
y la sombra que llevas siempre bajo los pies
No tenía ni veinte años
pero te juro que habría jurado
que eran seis o siete en mi interior
cuando estaba a tu lado
y te veía como a un Dios
Tranquilo, no he recordado grandes cosas
solo las playas a las que fuimos
y en las que aún pueden verse escondidas
en cada granito de arena
-si los miras bien de cerca-
todas las sonrisas que nuestras almas una a la otra se regalaron bajo un decreciente sol
Del día que íbamos en el coche bajo la lluvia solo sé una cosa
me habría dado igual que se hubiese inundado todo
pero me alegro
-de veras-
de que ahora haya renacido en ti el campo de flores
que un día mi tormenta ahogó
Punzadas en el cora (volumen II)
Hacer lo que debes siendo lo que no quieres
Pulsar el botón de eliminar en la última foto
Escuchar tu nombre y seguir hacia delante sin girarte
Mentir a los ojos por el bien de la otra persona
El cigarro de las tres de la mañana con tus fantasmas
Oír la puerta cerrarse sabiendo que no la va a volver a abrir
Coger doce rosas y clavarte trece espinas
Encontrarte con su familia
Que se quede grande la palabra amiga
Dejar de escribirle, pero no de quererle
Reconocer a alguien y cambiar de calle en un fallido intento de dormir los sentimientos
Despertarte de un sueño donde estabas siendo muy feliz y darte cuenta de que era solo un sueño
No querer saber cómo le va a esa persona y que te lo cuenten
Querer a alguien y que no sea correspondido
Que te quieran y no poder corresponder
Darte cuenta de que el tiempo es lo único que jamás va a volver
viernes, 6 de febrero de 2026
024
porque nunca es para llamar la atención
Puedes estar respondiendo que estás bien al cotidiano “¿Cómo estás?” de un amigo por Whats
mientras te están poniendo la vía
y solo contárselo años más tarde
-yo lo sé bien-
Y no
nunca es por un desamor
ni por malas relaciones familiares
ni por una infancia traumática
siempre es por ese nudo
ese jodido nudo agarrado en la garganta
que no te deja respirar
Los ángeles que vienen a salvarnos no existen
como mucho a veces adoptan la forma de nuestros padres
pero hasta que la persona entienda que solo ella puede salvarse a sí misma
sé amable con los demás
nunca sabes por lo que están atravesando
yo debería aplicármelo la primera
jueves, 5 de febrero de 2026
Cómo borrar la tinta que mancha mis dedos
miércoles, 4 de febrero de 2026
Obra cumbre
viernes, 30 de enero de 2026
Yarazunoame
lunes, 26 de enero de 2026
Formas de querer
martes, 20 de enero de 2026
La mujer del balcón
Era una noche tórrida de verano, coincidimos en el balcón de una casa al salir a fumar. Yo no sabía quién era, pero ella sí me reconoció a mí. Supongo que también acudió al olor de la sangre de la presa. Pero ella, en cambio, vino a tratar de salvarla. Me habló de las verdaderas intenciones del cazador, me hizo un nudo con una cuerda antes de lanzarme por el vacío de la cruda realidad. Fue la primera que me tendió la primera mano para salir de mi largo letargo. Me enseñó las atrocidades que había cometido conmigo, nada que reprochar, pues yo las cometí peores. Con una sola diferencia, que yo sí lo amaba de verdad, tanto que estaba dispuesta a dejarme domesticar. Y así es como las ovejas negras se convierten en perras de caza para poder sobrevivir mientras el pueblo las llama simplemente perras. Así es como cuando ven al cazador se convierten en zorras mientras él las dispara excusándose en que eran simplemente eso, zorras. Tú eras una muy inteligente, casi tanto como yo, supongo que por eso, años después, y después de mucho perseguirnos e intentar acorrolarnos, hemos conseguido darle esquinazo. Tranquila, ya nunca más me volverá a dar caza. Lo juro por todas las de nuestra manada que murieron por él.
viernes, 16 de enero de 2026
Adolescencia
¿Por qué solemos echar de menos los dieciséis, diecisiete, dieciocho años? Porque todo era posible. Porque estábamos en un amplio pasillo repleto de puertas que no sabíamos a dónde nos conducían, y sentíamos una adrenalina enorme al elegir una. Y porque creíamos fielmente que además de posible, también todo era probable. No sabíamos qué íbamos a estudiar, conocíamos amigos nuevos cada mes, cualquier cosa podía pasar. Éramos una tabula rasa con miles de opciones por delante para rellenar, y eso, nos generaba expectativas e ilusión. Porque todo era nuevo, porque eran las primeras veces de todo. Las miradas, los besos, las manos largas en las distancias cortas. Porque todo lo vivíamos más intensamente al ser experiencias completamente desconocidas para nosotros. Y la novedad siempre atrae. Porque veníamos con el corazón intacto, porque nunca nos lo habían roto, porque queríamos sin las heridas del pasado y sin compararlo con aquel gran amor al que a día de hoy no hemos conseguido olvidar. Porque nuestros seres queridos seguían vivos, y porque éramos más en la mesa para la cena de Navidad. Supongo que echamos de menos nuestra adolescencia porque es el reflejo de lo que un día tuvimos que ya jamás podremos volver a tener.
viernes, 9 de enero de 2026
La presa no olvida
te casabas con otra
y me he dado cuenta
de que haga lo que haga
siempre llevaré tu astilla clavada
debajo del zapato
tan peliaguda y feroz
que ni una suela de hierro
podrá protegerme de ella
Algunas criaturas
siguieron mi rastro de sangre
y se cayeron por el mismo abismo
donde llevo años colgada
con uñas y dientes
bajo tornados fervientes
y muerta de hambre
de un nuevo amor