lunes, 9 de febrero de 2026

Hokage

Hoy he pensado en ti
y no preguntes por qué
No sé si me he acordado mejor de tus ojos que de tu risa
o si era al revés
Será que aún resiste en mí tu huella
y la sombra que llevas siempre bajo los pies
No tenía ni veinte años
pero te juro que habría jurado
que eran seis o siete en mi interior
cuando estaba a tu lado
y te veía como a un Dios
Tranquilo, no he recordado grandes cosas
solo las playas a las que fuimos
y en las que aún pueden verse escondidas
en cada granito de arena
-si los miras bien de cerca-
todas las sonrisas que nuestras almas una a la otra se regalaron bajo un decreciente sol
Del día que íbamos en el coche bajo la lluvia solo sé una cosa
me habría dado igual que se hubiese inundado todo
pero me alegro 
-de veras-
de que ahora haya renacido en ti el campo de flores 
que un día mi tormenta ahogó 

Punzadas en el cora (volumen II)

Soñar con una persona y despertarte al lado de otra
Hacer lo que debes siendo lo que no quieres
Pulsar el botón de eliminar en la última foto
Escuchar tu nombre y seguir hacia delante sin girarte
Mentir a los ojos por el bien de la otra persona
El cigarro de las tres de la mañana con tus fantasmas
Oír la puerta cerrarse sabiendo que no la va a volver a abrir
Coger doce rosas y clavarte trece espinas
Encontrarte con su familia
Que se quede grande la palabra amiga
Dejar de escribirle, pero no de quererle
Reconocer a alguien y cambiar de calle en un fallido intento de dormir los sentimientos 
Despertarte de un sueño donde estabas siendo muy feliz y darte cuenta de que era solo un sueño
No querer saber cómo le va a esa persona y que te lo cuenten
Querer a alguien y que no sea correspondido
Que te quieran y no poder corresponder
Darte cuenta de que el tiempo es lo único que jamás va a volver 

viernes, 6 de febrero de 2026

024

Nunca os toméis a broma un intento de suicidio
porque nunca es para llamar la atención
Puedes estar respondiendo que estás bien  al cotidiano “¿Cómo estás?” de un amigo por Whats
mientras te están poniendo la vía
y solo contárselo años más tarde
-yo lo sé bien-
Y no
nunca es por un desamor
ni por malas relaciones familiares
ni por una infancia traumática
siempre es por ese nudo
ese jodido nudo agarrado en la garganta
que no te deja respirar
Los ángeles que vienen a salvarnos no existen
como mucho a veces adoptan la forma de nuestros padres
pero hasta que la persona entienda que solo ella puede salvarse a sí misma
sé amable con los demás
nunca sabes por lo que están atravesando
yo debería aplicármelo la primera 

jueves, 5 de febrero de 2026

Cómo borrar la tinta que mancha mis dedos

Hoy he escuchado que la palabra “olvidar” en italiano se dice de dos formas diferentes
una es para olvidar datos de tu cabeza 
como fechas o letras
otra es para sacar a alguien de tu corazón
-adivina cuántas personas utilizan esta última- 
y yo no he podido evitar pensar 
que no sabes cómo desearía
no haber mirado nunca tus ojos de cerca
ni haber sobrevivido al precipicio de tu congelación
No sabes cómo desearía haberle entregado mi amor
a la persona correcta
-que a estas alturas, menos tú, habría sido cualquiera-
No sabes cómo desearía que te hubieras ido mucho antes
al ser posible antes de nacer yo
porque no se puede olvidar
lo que nunca se ha conocido
ni se puede arrancar de la piel
lo que nunca se ha sentido
¿Pero cómo voy a hacer eso precisamente yo,
que he dejado infinidad de pruebas de la catástrofe
en cada poema que he escrito
y lo he firmado con la tinta del corazón?

miércoles, 4 de febrero de 2026

Obra cumbre

Siempre fui de emociones intensas. De apretar los dientes con el frío y morderme la lengua en las cálidas conversaciones. Siempre fui de abismos ininterrumpidos y de inviernos eternos que les daban la vuelta a todas las estaciones. Siempre fui de emociones contenidas, de enamorarme una vez cada ocho años y medio y querer a todo el que me dé los buenos días. Siempre fui de arañar las paredes con mis trenzas de espiga y morderme las uñas sin llegar a romperlas. Siempre fui de dormir con la puerta cerrada y recibir a los fantasmas con la boca abierta, deseando saliva. Siempre fui de hacerles el amor llamándolos por otros nombres, hasta creerme que ya no llevaban mi apellido. Siempre fui de abrazar fuerte sin decirte por qué, pero hacerlo hasta sentir un pellizco. De no contestarte los mensajes mientras te escribo pergaminos. Siempre fui de carreteras empapadas, de cielos cubiertos, de rostro serio y llorar de la risa. Siempre fui de saltos al vacío en cámara lenta y goterones de agua que calaban hasta la roca más dura para hacerle una grieta. ¿Qué quieres que te diga? Si fui Romeo sin Julieta y un gato herido sin sus siete vidas. Fui la cumbre de la torre de Pisa y lo que nadie encontró en La Atlántida. De querer y odiar a mi madre a partes iguales, de mandar y recibir cartas. De escribir libros a la musa que nunca lo mereció, pero que llegaba siempre puntual a su visita. Siempre fui una niña grande buscando la mano que ahora escribe, siempre fui sus ojos a punto de llorar mirando el arcoiris que su mismo llanto había creado, siempre fui el pájaro que volaba más alto y todos los aviones que acaban aterrizando. Siempre fui de dejarte volar lejos, volar libre, y reservarte tu hueco de siempre por si alguna vez decides volver, aunque ya no le pongo ni cojines. Fui maleza y bosque y la presa que se oculta en él, fui la víctima arrepentida que decidió vengarse y acabó dándote un beso delante de tu madre. Fui la que acabó hablándole de las nubes a las que me subiste confiando en que la tormenta nunca amenazase. Y ¿Lo adivinas? Cayeron rayos tan fuertes que las quemaduras de tercer grado que aún conservo tienen la forma exacta de tus dedos en la escalada cumbre hasta mi cuello, que aún hoy agoniza irreparable. Soy la niña pequeña que echa de menos a su mejor amiga y solo quiere volver a ponerse su ropa para hacerse fotos en el espejo, solo por seguir conservando algo de ella. Soy la que la quiere a rabiar aunque hayan pasado los años y no entiende que sus lazos ya solo los sostienen el pasado. Soy la mujer que siente una por una a cada persona que ha fallado y que no encuentra una salida cuando le avisan del incendio que avanza a gran paso. Soy la que intenta quererte, de verdad, pero me engancho a otras sombras y me arrastro. Soy la que se deja besar en el portal medio abierto y llega con el corazón más arañado que las medias. Soy la que lee el libro hasta los agradecimientos y sueña con agradecerte algún día todas sus letras. Soy la que apaga luces y enciende velas solo por sentirlo todo un poquito más cerca. Soy la que se marea en los barcos y pierde el rumbo en tierra firme. Soy de acariciar con ambas manos y escribir con el nudo que a mi alma persigue. Soy la del cañón abierto, la del puño cerrado, la del cajón medio abierto, la del corazón congelado. Soy la que sale a la calle con tu mechero para ver si lo pierdo y así te olvido, para acabar igualmente pidiéndote otro. Soy la de las contradicciones a pie de letra, la de las inundaciones en la isla desierta, la de los esquemas rotos. Pero todo esto me gusta, porque soy yo y no cabría otro yo en lo que hoy y ahora soy, y con eso, me conformo.

viernes, 30 de enero de 2026

Yarazunoame

Hoy llueve, pero no sé si más dentro que fuera. La lluvia se lleva las canas de tu pelo y arranca de tu mano la bolsa de caramelos. Qué oscuro es todo ahora que solo eres estrella. Qué dura se hace la vida sin tu abrazo al final de la escalera.  
Y de ti ¿Qué me queda? Un par de decenas de fotos con un par de copas en la mano, reflejo de las fiestas donde siempre dejábamos rastro. Una canción olvidada en el país vecino, una caricia dormida a la melena que creció contigo, y que hoy ya no está. ¿Qué fuimos en realidad, querida? ¿Qué tan alto lloraron esas sirenas por nosotras aquella noche, que aún en esta las puedo escuchar? Y tú, querido amor. ¿Eres amor o desamor? ¿Eres la boca que besa o la que muerde? ¿La mano que sostiene o que retuerce? ¿Los ojos que alumbran o que ciegan? ¿El cazador que dispara o el que cuida a la presa? ¿Quién eres? ¿Aún existes? ¿O solo es tu fantasma el que comparte conmigo los cigarrillos cada noche? Que el agua cale, que el agua limpie, que el agua arrastre. Que el agua ahogue y lo lleve todo consigo, excepto aquello que aún conservo, mi nombre. 

lunes, 26 de enero de 2026

Formas de querer

Para mí existen dos formas de querer. La mental y la física. La primera es querer, la segunda es amar. Puedes querer con el cerebro, pensar que amas, decir que amas, creer que amas. Aquí englobo a la conexión mental, cuando sientes que conectas con alguien, cuando te diviertes con alguien, cuando eres feliz con alguien. Sin embargo, para mí, cuando estás enamorado de verdad es el cuerpo quien siempre te avisa antes. La sensación desbocada en el pecho cuando le miras de cerca, la electricidad en el roce de las manos al coincidir encendiendo la radio del coche, sentir que te falta el aire en una estancia y tener que salir porque le has visto, el temblor de piernas, de manos, de pestañas, los sueños a medianoche con espasmos y sudor al despertar. Y esto puede llegar a ser compatible con lo primero, pero creo que aquí la clave es el tiempo, pues mientras con la mayoría de las personas esa sensación acaba decreciendo, existe una clase de magia que hace que aunque pasen los años tu cuerpo vuelva a reaccionar de la misma manera cuando se encuentra con aquella otra. Enamorarse así de alguien es jodidamente difícil, pero de cojones, y te va a pasar una o dos veces en la vida, no más. Por eso creo que insistimos tanto en buscar esas sensaciones físicas intentando provocarlas mentalmente con otras personas, pero no, solo cuando sea el cuerpo el que mande sobre tu mente, y no lo veas venir, estarás enamorado de verdad.

martes, 20 de enero de 2026

La mujer del balcón

Era una noche tórrida de verano, coincidimos en el balcón de una casa al salir a fumar. Yo no sabía quién era, pero ella sí me reconoció a mí. Supongo que también acudió al olor de la sangre de la presa. Pero ella, en cambio, vino a tratar de salvarla. Me habló de las verdaderas intenciones del cazador, me hizo un nudo con una cuerda antes de lanzarme por el vacío de la cruda realidad. Fue la primera que me tendió la primera mano para salir de mi largo letargo. Me enseñó las atrocidades que había cometido conmigo, nada que reprochar, pues yo las cometí peores. Con una sola diferencia, que yo sí lo amaba de verdad, tanto que estaba dispuesta a dejarme domesticar. Y así es como las ovejas negras se convierten en perras de caza para poder sobrevivir mientras el pueblo las llama simplemente perras. Así es como cuando ven al cazador se convierten en zorras mientras él las dispara excusándose en que eran simplemente eso, zorras. Tú eras una muy inteligente, casi tanto como yo, supongo que por eso, años después, y después de mucho perseguirnos e intentar acorrolarnos, hemos conseguido darle esquinazo. Tranquila, ya nunca más me volverá a dar caza. Lo juro por todas las de nuestra manada que murieron por él.

viernes, 16 de enero de 2026

Adolescencia

¿Por qué solemos echar de menos los dieciséis, diecisiete, dieciocho años? Porque todo era posible. Porque estábamos en un amplio pasillo repleto de puertas que no sabíamos a dónde nos conducían, y sentíamos una adrenalina enorme al elegir una. Y porque creíamos fielmente que además de posible, también todo era probable. No sabíamos qué íbamos a estudiar, conocíamos amigos nuevos cada mes, cualquier cosa podía pasar. Éramos una tabula rasa con miles de opciones por delante para rellenar, y eso, nos generaba expectativas e ilusión. Porque todo era nuevo, porque eran las primeras veces de todo. Las miradas, los besos, las manos largas en las distancias cortas. Porque todo lo vivíamos más intensamente al ser experiencias completamente desconocidas para nosotros. Y la novedad siempre atrae. Porque veníamos con el corazón intacto, porque nunca nos lo habían roto, porque queríamos sin las heridas del pasado y sin compararlo con aquel gran amor al que a día de hoy no hemos conseguido olvidar. Porque nuestros seres queridos seguían vivos, y porque éramos más en la mesa para la cena de Navidad. Supongo que echamos de menos nuestra adolescencia porque es el reflejo de lo que un día tuvimos que ya jamás podremos volver a tener.

viernes, 9 de enero de 2026

La presa no olvida

Hoy he soñado contigo
te casabas con otra
y me he dado cuenta
de que haga lo que haga 
siempre llevaré tu astilla clavada
debajo del zapato
tan peliaguda y feroz
que ni una suela de hierro
podrá protegerme de ella
Algunas criaturas
siguieron mi rastro de sangre
y se cayeron por el mismo abismo
donde llevo años colgada
con uñas y dientes
bajo tornados fervientes
y muerta de hambre
de un nuevo amor

lunes, 29 de diciembre de 2025

Lo esencial es invisible a los ojos

Me parece muy triste que las personas nunca se vayan a enterar de muchas de las cosas que hemos hecho por ellas. De esas caminatas que nos pegamos para comprarles un regalo, de aquellas noches que nos sentamos a la mesa para escribir en nuestro diario todo lo bueno que nos hacían sentir, de todas esas veces que salimos a defenderlas cuando no estaban, de todas las que dijimos que teníamos más en casa pero en realidad nos estábamos quitando de nosotros para darles a ellas, de aquel día que hicimos el esfuerzo de salir por ver a alguien cuando estábamos rotos por dentro y nadie lo sabía, o simplemente de las veces que nos callamos cuando queríamos hablar y la otra persona necesitaba silencio. Siempre decimos que se demuestra más con los actos partiendo de la base de que siempre son visibles, pero algunos, por no decir muchos de ellos, están por detrás y sólo son perceptibles para cada uno de nosotros mismos, y ese es el pellizco exacto de amor que siempre permanecerá en las sombras para el resto.

jueves, 4 de diciembre de 2025

Te encontré

No debes dudar de mi amor 
pues está en mis ojos
cuando te miran esquivando obstáculos a su paso
Está en mis manos
cuando hacen acrobacias sin línea de vida por tu espalda
y está en mis labios 
cuando saltan al vacío después de colgarse de tu boca
Te quiero
y ese es mi mayor secreto a voces
Que cuando no había sitio donde tirar el pellizco
tú lo creaste
Que llevas el contador a cero 
para después explotarlo
Que borras y escribes
que escribes y subrayas
siempre en fluorescente
No debes dudar de mi amor
pues a tu lado el mundo se pinta a láminas
y las llevo siempre guardadas en el bolso
por si algún día no estás sacar una
¿Qué concepto podría ser el amor
sino tú y yo en un callejón de madrugada
jugando al escondite entre edificios con la luna?