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miércoles, 19 de agosto de 2026

Sociedad

Claro que estoy cansada de estar sola, llevo toda mi vida sola. Nos han vendido la moto de que tenemos que aprender a estar así y ahora todo el mundo cree que esa es la mejor opción y nos olvidamos de que somos seres sociales por naturaleza. Claro que necesitamos el conacto con otros, claro que necesitamos compañía, cariño y vínculos reales, pero hemos decidido crear una sociedad fría e hipócrita que prefiere quedarse en la superficie solo por pensar que así uno estará a salvo, consigo mismo, solo, feliz, pero engañado. Estoy tan triste de ver que todas las personas de esta nueva sociedad están perdiendo su personalidad, el respeto, los buenos modales, la capacidad humana de crear vínculos reales y con conexiones verdaderas. Y yo claro que quiero enamorarme, quiero sentir ese sentimiento tan profundo que te hace sentir vivo, que te llena de ilusión. Es que, dejémosnos de rollos ¿Puede haber algo más bonito que eso? Pero la sociedad de ahora ya no está preparada para eso, aunque, en el fondo, todos estemos tan cansados de estar solos. 

viernes, 20 de febrero de 2026

Independencia

La miré fijamente a los ojos una madrugada de jueves y le dije: dime que no soy la única que no persigue la estabilidad. Que no sueña con casarse (ni siquiera con el amor de su vida), que no desea convertirse en madre (ni siquiera con el amor de su vida), aunque eso signifique condenar a toda una familia entera a renunciar a su única oportunidad de tener descendencia. Dime que no soy la única que sí quiere mudarse a un estudio y no a una casa con tres habitaciones, que no lloraría de alegría con un contrato indefinido porque la ataría a un lugar, que sería la más feliz del mundo si al volver a casa solo la recibiese su gato. Dímelo. Dime que no soy la única que querría malgastar las madrugadas de vida que le quedasen escribiendo libros, en lugar de conociendo gente nueva para volver a despedirla. Dime que no soy la única a la que no le gustaría poner cuadros propios en las paredes, porque esas paredes nunca serían hogar. Dime que no soy la única que quiere pasar su vida visitando países, aunque me lo funda todo en vida. Y, por favor, dime que no soy la única que en sus últimos días solo querría volver a ver cinco minutos a cada amor del pasado con el que todo esto no se pudo dar. Y ella, muy tranquila, con sonrisa irónica, me respondió: “tranquila, somos muchas”. 

viernes, 16 de enero de 2026

Adolescencia

¿Por qué solemos echar de menos los dieciséis, diecisiete, dieciocho años? Porque todo era posible. Porque estábamos en un amplio pasillo repleto de puertas que no sabíamos a dónde nos conducían, y sentíamos una adrenalina enorme al elegir una. Y porque creíamos fielmente que además de posible, también todo era probable. No sabíamos qué íbamos a estudiar, conocíamos amigos nuevos cada mes, cualquier cosa podía pasar. Éramos una tabula rasa con miles de opciones por delante para rellenar, y eso, nos generaba expectativas e ilusión. Porque todo era nuevo, porque eran las primeras veces de todo. Las miradas, los besos, las manos largas en las distancias cortas. Porque todo lo vivíamos más intensamente al ser experiencias completamente desconocidas para nosotros. Y la novedad siempre atrae. Porque veníamos con el corazón intacto, porque nunca nos lo habían roto, porque queríamos sin las heridas del pasado y sin compararlo con aquel gran amor al que a día de hoy no hemos conseguido olvidar. Porque nuestros seres queridos seguían vivos, y porque éramos más en la mesa para la cena de Navidad. Supongo que echamos de menos nuestra adolescencia porque es el reflejo de lo que un día tuvimos que ya jamás podremos volver a tener.

miércoles, 5 de noviembre de 2025

Subir después de bajar

Después de la subida viene la bajada. Nos lo han enseñado desde siempre, hasta en el colegio. Todo lo que sube, baja. Es la ley de la gravedad, que hasta día de hoy la ciencia solo ha sabido desafiarla por un rato. Puedes alargar el momento, como los aviones cuando vuelan, pero al final, siempre acabarán bajando. Todo lo que sube, baja. Las montañas rusas, las cuestas, los pájaros, los globos, los cohetes, el agua de la lluvia... No hay nada que permanezca en el cielo eternamente, porque todo lo que sube, más tarde o más temprano, al final siempre termina bajando. Con los sentimientos ocurre lo mismo y aquí la trampa puede ser mortal, porque cuanto más subas, más larga será después la bajada, y por tanto, mayor el impacto. Entonces yo me pregunto ¿Habrá sí para esto alguna solución mágica que te haga permanecer indefinidamente en las nubes?

jueves, 2 de octubre de 2025

La realidad no siempre supera a la ficción

¿Por qué nos gusta tanto el amor de las películas? Porque nos sirve como bálsamo de lo que no vivimos en la realidad. Porque representa todo aquello a lo que el ser humano podría llegar a aspirar (y nos eleva), pero que en la vida real no hace por falta de valentía, o por sobra de ego. Nos refugiamos en el amor de las películas cuando deseamos que alguien nos bese bajo la lluvia, nos escriba 365 cartas al año (aunque nos conformaríamos solo con una) o se recorra infinidad de kilómetros y trenes por venir a por nosotros. Nos refugiamos en el amor de las películas porque con ellas sentimos lo que quisiéramos que alguien nos hiciese sentir alguna vez de verdad. Nos refugiamos en ese amor para tener fuerzas de sobrevivir después en un mundo en el que enamorarse es tremendamente difícil, en el que teniendo millones de alternativas para mandar el mensaje solo hay silencio, en el que el primer te quiero asusta y sirve de billete directo a la salida de emergencia, y en el que preferimos vivir en soledad haciéndonos eco de sus múltiples y gratos beneficios cuando después echamos de menos a alguien que nos abrace por las noches.

jueves, 18 de septiembre de 2025

¿Por qué buscamos tanto el amor?

¿Por qué buscamos tanto el amor? Por la sencilla razón de que es un soplo de aire fresco en la batalla. Madrugamos, lidiamos con nuestros estudios, con nuestro trabajo. Sobrellevamos como podemos una convivencia en casa que no siempre es buena, cargamos con responsabilidades que nos consumen, física, psicológica y emocionalmente. Se nos atrasan cosas, intentamos adelantar en otras cuando no siempre se puede, queremos estar a todo y a veces no estamos ni para nosotros. ¿A quién no le calma, entre tanto caos del día, un mensaje bonito antes de dormir por la noche?

No todos los padres son dioses

¿Podemos dejar de idealizar a los padres? Que sí, que los hay buenos, muy buenos, pero también los hay malos, regulares y pésimos. Que están los que te dan techo, comida, ropa y dinero, y están los que te dan todo eso mas comprensión, ayuda y apoyo emocional. Y que, por supuesto, también existe la otra cara de la moneda en la que no te dan absolutamente nada. Me duelen los oídos cada vez que escucho por la calle a un desconocido decirle a otro “tendrías que valorar más a tu madre”. ¿Te has preguntado qué clase de madre es? Porque siempre hablamos desde nuestra propia perspectiva y experiencia, pero sorpresa, hay más. Quizás tu madre es buena y la suya regular. Me aventuro a más ¿Por qué nunca nadie dice “tendrías que valorar más a tu hijo”? Hay hijos que hacen de padres con sus propios padres y estos no lo valoran. Por favor, antes de decir que todos los padres son buenos por igual piensa que quizás, por ejemplo, mientras tú tenías a tu madre leyéndote cuentos a pie de cama o escuchando alguno de tus problemas, la de otra persona podría estar encerrada en el baño llorando de una depresión crónica, en el bar sin poder superar su alcoholismo, en una silla rígida criticando e invalidando todo lo que sentías, y aunque nos asuste, incluso abusando de sus hijos. Porque sí, la otra cara de la moneda existe y es tan real como tú o yo.

martes, 26 de agosto de 2025

Si pudieras tener un superpoder ¿Cuál sería?

Yo no elegiría ser invisible o poder volar, mover objetos ni atravesar paredes. Si pudiera elegir un superpoder, y en realidad ojalá todos pudiéramos tenerlo, sería transmitir las propias emociones a otra persona con solo tocarla. Porque creemos que basta con la comunicación y la empatía para ponernos en el lugar del otro y comprenderle, pero es mentira. Para entender algo hay que vivirlo. Imagina que con solo tocar a alguien este pudiera ver y sentir al instante cómo es vivir en tu casa con tus familiares tóxicos, la manera en la que te enamoraste de alguien, y cómo te rompió el corazón. Imagina tocar a alguien que haga bullying y que sintiese en su piel lo que él mismo hace, o también por qué no, estar con alguien viendo el atardecer, tocarle y sentir los dos lo que tú estás sintiendo. Apuesto a que ya no habría tanta ignorancia, maldad ni egoísmo. Apuesto a que seríamos, un poquito mejores.

martes, 19 de agosto de 2025

Aprendizajes

En esta vida he aprendido, entre otras muchas, tres cosas (y apúntatelas):

1) Muchas veces insistimos en volver a las mismas coordenadas que nos hicieron felices, pero no nos damos cuenta de que lo hacemos en espacios temporales distintos. Y entonces, oh, sorpresa, los sitios han cambiado, te encuentras con personas que ya no existen, porque ahora son otras versiones de sí mismas, y entonces te das cuenta de que te estás perdiendo muchísimas cosas nuevas por querer vivir solo de recuerdos, que ya, aunque quieras, jamás volverán a repetirse como un día fueron, porque, aunque duela, nada puede darse de la misma forma dos veces.

2) Te van a hacer sentir mal continuamente por querer a varias personas a la vez, y te van a presionar para que elijas solo a una. Porque nos han enseñado que eso es lo bonito, un uno pa uno, y si es pa siempre, mejor. Pero lo bonito no siempre es lo humano. Y no hay nada más humano que querer a distintas personas por distintos motivos, y reencontrarte con diferentes partes de ti mismo en cada una de esas personas, que todas, en última instancia, te aportan algo bueno ¿No será aun así mejor querer a muchos que vivir en guerras?

3) Cuando no puedes ir contra tu corazón (porque spoiler: no puedes), lo único que te queda es aliarte con tu cabeza, porque juntos, en algunos puntos, seréis una fuerza mayor. Que no se malinterprete, cuando algo es de corazón hay que lucharlo, porque es el único que nunca, jamás, te va a mentir. Pero cuando esa lucha te consume y descubres que en realidad algo o alguien no es bueno para ti, no hay más remedio que ponerse del lado de la razón y acudir al cerebro, porque, también lo he dicho millones de veces, cuando de verdad quiere, puede ser incluso más terco que el propio corazón.

Ah, y cuando la vida te haya dicho ya que no a algo de todas las maneras que ha sabido hacerlo, no sigas insistiendo, igual es que no a eso, pero sí a muchas otras cosas nuevas, buenas y bonitas. 

Te acompaño en el sentimiento

Tardé tiempo en entender que hay corazones que simplemente no están hechos para querer, para sentir el alma vibrando. Tardé tiempo en entender que, en cuestión de sentimientos, existen personas que han nacido con una línea techo que jamás pueden superar, por mucho que lo intenten, o que no lo hagan. Me pasé toda la vida contribuyendo a que se sintiesen culpables, y, después de mucho mirarlo de cerca, me he dado cuenta de que, en el fondo, bastante desgracia ya tienen. 

miércoles, 23 de julio de 2025

¿Cómo estás? (Yo bien)

He aprendido con los años que hay dos tipos de: “¿Cómo estás?”. Uno es por cumplido, otro es genuino. Alguien puede preguntarte cómo estás por egoísmo, pura falacia autocumplida de creer ser una buena persona, como quien no se da a la fuga ante el incidente y socorre a un niño herido, esperando la recompensa divina. Otros te lo preguntarán para saciar sus ansias de saber la verdad. Habrá quien cuando te lo pregunte se conforme con la primera respuesta que le des, aunque se vea a leguas que no es cierta. Habrá quien no indague más y pase a hablarte de su vida. Incluso habrá quien no te pregunte nada más, ni siquiera qué estás sintiendo en ese momento, cuáles han sido tus últimos sueños cumplidos, o a qué dedicaste la tarde de ayer. Nada. Habrá incluso quien muestre interés para luego pedirte algo a cambio. El amor puede estar en muchos detalles y puede adoptar múltiples formas, eso lo sé, pero estoy convencida de que el amor también es quien de repente, en mitad de la conversación, te corta y te pregunta: y tú ¿Cómo eras de pequeño? y, sorpresa, no se refiere a las fotos.

miércoles, 2 de julio de 2025

Todo el mundo habla de la persona que tiene depresión, pero nadie se acuerda de la persona que convive con la que tiene depresión

Nadie te va a hablar de las repetidas veces que se va a apoyar en ti sin pedir permiso, hasta que con los años cada vez que ponga su mano en tu hombro te hunda en el barro hasta las rodillas.

Nadie te va a hablar del contagio emocional, ese que hace que al final adoptes las expresiones faciales, vocales, sentimientos y actitudes de la persona con depresión.

Nadie te hablará de la responsabilidad que tanto la persona como la sociedad depositarán en tus manos, sin justificación alguna, en la recuperación de la misma.

Nadie te va a hablar de las continuas llamadas de atención y reclamaciones de ayuda que poco a poco irán mermando tu propia autonomía y crecimiento personal en tu propia vida, porque sí, también tienes una, y también importa.

Nadie te habla de los ataques de ira, porque la depresión no es sólo tristeza en contra de lo que muchos creen, también son explosiones de ira que si te pillan estando tú en medio te llevan por delante.

Nadie te va a hablar de la culpabilidad que te van a inculcar hasta que tú mismo te la creas por estar tú bien mientras esa persona está mal y tú “no haces nada por ayudarla”.

Nadie te va a hablar acerca de la imposibilidad de mantener ninguna conversación normal en el día a día con esa persona con la que convives hasta que tú también quedes aislado en tu propia casa.

Nadie te va a decir que algún día llevarás la depresión tan dentro también en ti mismo que cuando salgas a la calle se te olvidará cómo hablar, de qué hablar, cómo reírte y cómo hacer reír.

Y por supuesto, nadie te va a contar nada acerca de los ataques directos que vas a recibir en tu propia persona, sirviendo como saco de boxeo para la regulación emocional de la persona que padece depresión.

Pero lo peor de todo, es que nadie te va a contar nunca que si esa persona es un familiar tan directo como tu padre o tu madre, uno que además se supone que debe cuidarte, literalmente crecerás sin la figura de un padre o una madre y serás tú quien tenga que cuidar de esa persona aun ni sabiendo siquiera cómo cuidar de ti mismo.

martes, 15 de abril de 2025

A veces siempre es nunca

El otro día escuché a dos amigas hablando de cuánto se tarda en olvidar al amor de tu vida y no pude evitar sonreír. La respuesta, para mí, es la gran palabra más temida por el ser humano después del “para siempre”: nunca. Te pasarás lo que te van a parecer siglos escuchando su voz entre conversaciones ajenas, despertándote de madrugada en mitad de sueños que al tercer año se convertirán en pesadillas, mirando sin pensar un día cualquiera el calendario para darte cuenta de que es su cumpleaños, y pidiendo que desaparezca al soplar las velas en cada uno de los tuyos. Y no te servirán las frases hechas, las palmaditas en la espalda, los hombros sobre los que llorar ni las manos que sin saberlo te acaricien justo donde la herida aún grita. No te servirán los portazos, las llamadas colgadas al tercer toque ni el contacto cero elevado al cuadrado. No te servirán las canciones que parezcan que están hechas para ti, ni los poemas que hablen de lo que no fue y podría haber sido. No te servirá devorar todos los libros que encuentres ni quemar las fotos en las hogueras de San Juan cada 24 de septiembre, porque el 25 seguirá estando ahí, en forma de palabra, de silencio, de caricia, de beso. Estarás así hasta que una mañana, de repente, abras los ojos y comprendas que en todo esto solo hay un tópico que sí que es cierto: nunca conseguirás olvidarlo, solo aprenderás a vivir sin él, y, solo entonces, dolerá menos.

jueves, 20 de febrero de 2025

Mi infancia

Yo crecí en otra sociedad muy distinta a la que tenemos ahora, cuando todavía no ibas agarrado al móvil por la calle, cuando las notitas en clase eran de papel y boli, cuando alguien no te gustaba, sino que te “picaba”, cuando las Coca-Cola venían con nombre y te dedicabas a buscar la tuya y las de tus amigos, cuando para abrirlas repetías el abecedario hasta acabar en una letra que sería la inicial del supuesto futuro amor de tu vida. Yo me crié con los bancos al aire libre en verano llenos de cáscaras de pipas y la lengua azul por los helados, en esa época en la que para ver al chico que te interesaba tenías que ir a buscarlo a su casa con tu amiga y rezabas porque no te abriesen los padres, cuando te llevabas una semana sin pasarte la esponja por los dos centímetros de cara donde te había dado el ultimo beso. Crecí en una época en la que las mujeres no nos mirábamos por encima del hombro ni nos hacíamos la competencia entre nosotras, sino que nos aliábamos, nos apoyábamos, y nos perdonábamos, sin rencores. Yo pasé mi infancia entre fiestas de pijama y con la maleta a cuestas entre excursiones del colegio con habitación de literas para seis, y qué maravilloso fue. ¿Quién quiere la vida adulta después de eso?

lunes, 27 de enero de 2025

Las mujeres que se enamoran hasta la raíz

Las mujeres que son capaces de enamorarse hasta la raíz siempre tendrán las de ganar. El amor solo puede crear más amor y amarán también los amaneceres y las puestas de sol. Las mujeres que se enamoran hasta la raíz tienen la capacidad de querer bien a muchas personas. Algunas se irán, pero lo harán mientras otras llegan para ser igualmente queridas, nunca para ellas el amor se acabará en una sola. Son la clase de mujeres que dejan abiertas las puertas de su casa para cuando quieras regresar, las que te cuidan cuando lo necesitas, y las que nunca guardan el rencor apretado dentro del puño si te vas. Esas mujeres siempre vivirán en paz, porque quien ama y se ama solo lo puede hacer desde la felicidad, y una de sus mejores y más bonitas formas es dándole amor a un mundo que cada vez carece más de él, donde la mitad de la humanidad no sabe si quiere, y la otra mitad no sabe querer. Las mujeres que se enamoran hasta la raíz habrán vivido de todo siempre el doble, porque vivir las cosas así, sintiéndolas tan intensamente, también te hace sentir el doble de viva a ti. Y esas, esas son las mejores experiencias de la vida, las que se viven a flor de piel, y las que arrasan con todo lo que ven.

jueves, 2 de enero de 2025

Recíproco

No puedes pasarte la vida esperando un amor que no llega, un amor que ni siquiera sabe si quiere llegar. No puedes tejer sin hilo su mirada entre atardeceres imprecisos, porque te pierdes el sol. No puedes dejar las cosas preparadas, suspendidas en el infinito del tiempo, porque quizás venga algún terremoto en forma de caricias que lo cambie todo de sitio. No puedes dejarle la puerta abierta todos los inviernos, porque alguno de ellos, se te congelará la casa contigo dentro. No puedes llamar amor a una espera interminable que se sucede entre lluvias torrenciales, descosturas incorregibles y óxido irreparable. No puedes porque eso no es amor, es desamor. Y el día que de verdad lo conoces, lo entiendes. Sí, queremos de distinta manera, pero siempre siempre siempre, nos merecemos que nos quieran con la misma intensidad, nos la demuestren de la manera que sea. Así que, eso es el amor. Intensidades de amplia gama, musicales, literarias, de contacto, de miradas, de palabras, que le hacen coro a un preciso y precioso recíproco.

lunes, 23 de diciembre de 2024

Romper el círculo

Andar en círculo tiene una gran desventaja, y es que siempre vas a acabar en el mismo sitio en el que empezaste. Andar en círculo es recorrer una y otra vez todos los puntos que ya conoces, incluso aquellos que ya sabes que te hacen daño. Andar en círculo es pisar las huellas por querer hacerlo seguro, es como escuchar un disco rayado, como cuando la solución al problema es volver al enunciado. Los círculos viciosos son como seguir miguitas de pan que uno mismo ha ido dejando en el suelo en un intento de autosabotaje. Es una profecía autocumplida, es como dar vueltas infinitas a la rotonda por el miedo a coger la salida que no era, cuando quizás, en el fondo todas valen. Y puedes andar en círculo en las relaciones interpersonales, en tus pensamientos, en tus acciones, en tu estilo de vida, en infinidad de aspectos. Si nos paráramos a pensar cuántos kilómetros llevamos hechos solo en ese círculo, entenderíamos la cantidad de mundo que nos hemos estado perdiendo. El ser humano es un animal de costumbres, pero si te acostumbras a romper el círculo, y digamos que, por ejemplo, empiezas a andar en una línea que tampoco es recta, podrías encontrarte cosas diferentes, y maravillosas, en cada curva que apareciera.

jueves, 5 de diciembre de 2024

Las personas a las que queremos

Supongo que lo que pasa con las personas a las que queremos es que no necesitamos que estén en nuestra vida, pero que estén nos hace felices. Cuando no queremos a las personas de una manera patológica y estas se van, podemos seguir siendo felices, pero cuando están, complementan nuestra felicidad. Una vez que entendemos esto, sabemos que sin ellas podemos seguir teniendo una vida plena y feliz, y que estará bien, pero que cuando vuelvan, inevitablemente, vamos a sentir un mordisco cálido en el pecho que nunca se parecerá a otras sensaciones, y que, indudablemente, nos hará un poquito más felices, aunque solo sea durante ese breve instante. Y esa es la raíz para ser capaces de pararnos más a disfrutar de la felicidad que conseguimos estando solos; dejar de compararla con otras, y simplemente, abrazarla como es.

viernes, 10 de mayo de 2024

Todo lo que he aprendido del amor

 

  • Nunca sentirás lo mismo dos veces, ni siquiera con la misma persona.

  • Es inevitable abandonar en algún momento esa primera fase en la que todo es bonito y especial.

  • Las personas son irremplazables.

  • Ningún amor, por mucho que duela, conseguirá matarte.

  • Tú eres el amor de tu vida, aunque tardarás tiempo en darte cuenta.

  • Hay sentimientos que son para siempre, porque se agarran al pecho de tal forma que nada lo puede arrancar.

  • Dedicarle tiempo a alguien es la mejor forma de demostrarle que le quieres.

  • Se puede querer a dos personas a la vez, aunque nunca lo harás de la misma forma.

  • Siempre habrá una persona que te marque más que el resto, y que se te clave más hondo que los demás.

  • A veces queremos más al recuerdo que tenemos de la persona que a ella misma.

  • Echar de menos a alguien cuando estás con otra persona es el indicador más potente de que todavía no la has olvidado.

  • Si te quieres a ti mismo, te lo dices y te lo demuestras, ya tienes más de la mitad del camino hecho.

  • A veces el amor es solo un espejismo que nosotros mismos creamos, y que nos llegamos a creer como si fuese real.

  • Sí puedes sanar, solo necesitas tiempo y mucho, mucho amor propio.

  • Hay cosas que van por dentro, y no hay nada más acaparador que lo que sientes en el cuerpo cuando ves a alguien a quien quieres. Observa y escúchalo, porque él te lo dirá antes de que tú mismo te des cuenta de ello.

  • Ni todas las poesías del mundo podrán crear un amor que no existe.

  • No hay mayor acto de amor que dejar ir a la persona que quieres cuando ella no te quiere a ti.

  • El amor a veces no implica conexión. Ni la conexión amor. Puedes amar a alguien con quien no tengas nada en común y no poder amar a alguien con quien lo tienes todo. Si encuentras las dos cosas en la misma persona, has encontrado un tesoro.

  • Enamorarse, de verdad, de alguien es jodida y tremendamente complicado.

  • Es mentira que el tren pasa solo una vez. Pasa muchas veces, solo tienes que cambiar el destino o elegir otra parada.

  • Si después de acabar con una persona no la respetas, nunca la quisiste.

  • Todavía a día de hoy sigo sin saber si el hilo rojo existe de verdad, pero sé de muy buena tinta que hay otros de muchísimos colores diferentes, e igual de fuertes y testarudos.

  • A veces lo que menos separa es la distancia y a veces la distancia más grande no se mide en kilómetros de tierra, sino en barreras mentales.

  • El amor no duele, duele el desamor. No los confundas.

  • Y por supuesto, todos lo necesitamos, en mayor o menor medida.

  • Hay gente que no sabe querer, no tienen esa capacidad de sentir y no son culpables de ello.

  • Hay otras que por el contrario aman de una manera intensa, porque es la única forma en la que saben hacerlo. Nunca lo veas como un defecto, es una virtud. Sufrirás más, pero también sentirás y vivirás las cosas como nadie, y eso debería ser envidiable.

  • Quien lo ha vivido, lo sabe.

miércoles, 3 de enero de 2024

Reglas y ventajas

Regla número 1
Las personas siempre te van a decepcionar, en mayor o menor medida, de una manera u otra

Ventaja

Tú tienes el poder de elegir qué hacer con esa decepción 


Regla número 2

Es más fácil valorar algo cuando ya no lo tienes

Ventaja

Cuando pierdas algo verdaderamente importante empezarás a aprender a valorar las cosas mientras están 


Regla número 3

Las personas irán llegando y yéndose de tu vida

Ventaja

Tú siempre te quedarás


Regla número 4

Siempre vamos a sentir emociones desagradables

Ventaja

No duran para siempre


Regla número 5

No puedes cambiar las cosas que son como son

Ventaja

Puedes cambiar tu forma de pensar y sentir sobre ellas