martes, 28 de octubre de 2025

Trébol de cuatro hojas

Hay cosas que son inexplicables
como el origen del universo
como que vienes de Marte
y me enseñas cosas que jamás había vivido en La Tierra
Hay cosas que son inexplicables
como la fuerza del viento
o cómo puedes llevar impresos en los ojos
cientos de libros de poesía
que se diluyen al mirarme
Hay cosas que son inexplicables
como la clase de magia que hace que todo se desvanezca al tocarte
o como el hecho en sí mismo
de que cada poro de tu piel sea una pieza de piano 
un acorde de acuerdo a todo lo inquebrantable
Hay cosas que son inexplicables
como el amor que siento
que todo lo inunda
que se expande
Hay cosas que son inexplicables
como por qué hay menos tréboles de cuatro hojas que de tres
o por qué justo tú eres uno de ellos
y yo lo encontré

El amor es todo lo mutuo

Supongo que así es el amor. Nunca sabes cuándo llega, y cuando lo hace te arrasa. Creo que uno de los mayores errores que cometemos es intentar amar desde el plano cognitivo. Nos convencemos de que alguien es bueno para nosotros porque así nos lo ha demostrado, o quizás solo porque esa persona nos ama, y tratamos de enamorarnos de ella como si se tratara de una decisión consciente, cuando el amor solo trabaja en el plano afectivo, cuando es una cuestión de roce, de piel, de escalofríos, descargas eléctricas y volcanes en erupción al mirarse y tocarse. No lo ves venir, solo lo sientes y te traspasa. Algo así me pasó contigo. Y cuando un amor llega e impacta de esa manera tan fuerte, hasta el resto de las personas se hacen invisibles, incluso aquellas a las que has amado con toda tu alma. El amor es todo lo mutuo, es caminar ambos de la mano en la misma dirección, sin decisiones planificadas, solo porque te nace. El amor no es más que una luz tenue en mi cuarto de madrugada y tus ojos frente a los míos, y ni siquiera lo recordaba. 

lunes, 20 de octubre de 2025

Koi no yokan

He transitado por almas vacías
corazones carentes de termómetro
estaciones de vida congeladas por el tiempo
Me he cortado con picos de hielo
que yo misma sentía
y siempre he soñado con aquel cálido sol de invierno 
del que todos hablaban
pero a mi balcón no asomaba
Y de repente
sin más
tu sonrisa
De repente siento
el pellizco en el pecho
el giro en pleno vértigo de tus caricias 
las ganas contenidas en cajas de diámetro cero
cuando cero tiende a infinito
De repente
tardes de domingo en mi cama
leyendo la luna en tus ojos
cuando no se puede contener en un solo cuarto
De repente
tú y yo
respiración contenida
risa al ritmo del tres por cuatro
Me miras y me rozas
y mira, no sé por qué
me acuerdo de que el universo también es infinito
y es una absoluta suerte
poder estar a un milímetro de tu boca
Te miro y me pregunto
¿No será entonces esto
no serás entonces tú
el amor que pensé que jamás podría volver a sentir de ninguna forma?

jueves, 2 de octubre de 2025

Delirios de una fiebrecomatosa

Jamás te lo he dicho tan alto y claro
que me dejes en paz
que por fin la estoy conociendo
y me está gustando
Que no quiero despertarme más 
y ver tu nombre en la pantalla del móvil
Que quiero dejar de oír esa voz insoportable del vecino
que tanto se parece a la de tu padre
Que estoy harta
de encontrarme por los rincones con tu madre
Que quiero dejar de verte
de oírte
de escucharte
Que ojalá te vayas ya
y no vuelvas ni por Navidades
Que algo se está rompiendo
que algo en mí está naciendo
Que me dejes tranquila 
ya te di un aviso
y no llegará un tercero
No me hagas caso
solo son los delirios de esta maldita gripe
que me hacen decir cosas que no quiero

La realidad no siempre supera a la ficción

¿Por qué nos gusta tanto el amor de las películas? Porque nos sirve como bálsamo de lo que no vivimos en la realidad. Porque representa todo aquello a lo que el ser humano podría llegar a aspirar (y nos eleva), pero que en la vida real no hace por falta de valentía, o por sobra de ego. Nos refugiamos en el amor de las películas cuando deseamos que alguien nos bese bajo la lluvia, nos escriba 365 cartas al año (aunque nos conformaríamos solo con una) o se recorra infinidad de kilómetros y trenes por venir a por nosotros. Nos refugiamos en el amor de las películas porque con ellas sentimos lo que quisiéramos que alguien nos hiciese sentir alguna vez de verdad. Nos refugiamos en ese amor para tener fuerzas de sobrevivir después en un mundo en el que enamorarse es tremendamente difícil, en el que teniendo millones de alternativas para mandar el mensaje solo hay silencio, en el que el primer te quiero asusta y sirve de billete directo a la salida de emergencia, y en el que preferimos vivir en soledad haciéndonos eco de sus múltiples y gratos beneficios cuando después echamos de menos a alguien que nos abrace por las noches.