Algún día te contaré el secreto
de cómo bordaste en mis oídos
de cómo bordaste en mis oídos
con un susurro tu nombre
el por qué de mi piel erizada
cuando la tocan como a un piano
tus hábiles dedos
el dónde pasé las tres mil quinientas noches
que me aguanté los te quiero
al filo de la garganta mientras no estabas
y el cuándo he querido quedarme
dormida en tu pecho
entre dos madrugadas de lluvia de invierno
que se reduciría a la palabra siempre
Y solo entonces, amor
podrías empezar a comprender por qué tú
y de nuevo siempre
has sido y serás el de mi vida
el de esta
y el de todas las siguientes
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