Para siempre clavada en mi calavera
la mirada dentro del coche
la madrugada del ocho de enero
al veintisiete de abril
Para los restos los surcos de tus dedos
grabados en mi brazo derecho
consecuencia directa
de la última vez que te los abrí
Que quiero y siento diferente
y que siento que te quiero
como si me quedasen siete mil vidas pendientes
Que de la única que aún llevo
la siento tan punzante
en cada beso
en cada abrazo
en cada roce
que aun desde mi calavera
puedo observar lo bonito que es vivir
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