He llorado la pérdida
de mil lunas a mi vera,
aquellas me alumbraron el camino
cuando me perdía por las veredas.
He querido reemplazarlas
y su lugar ya está precintado,
volaron las liebres hacia lejanas aguas,
me escondí en un lugar abandonado.
Dicotomía en mi vida,
fui y ya no soy,
echo de menos los días
que ya no son como hoy.
Mis amigos ya se fueron,
ahora otros me dan cobijo,
es esto lo que yo quiero
mas no lo he elegido.
Mi nueva vida me abraza
y yo me dejo hacer buena dama,
el relente de la noche me sorprende
y envuelvo mis miedos en su manta.
Culpable es el tiempo,
bonitas las nubes
que quiero tocar
y ellas se cubren.
Rocío de la mañana que viste
de blanco el bosque,
de negro mi alma;
hoy ha sido un día triste.
La vida es como un juego de cartas, suerte que yo todavía conservo los comodines sobre la mesa y los ases bajo la manga.
jueves, 16 de noviembre de 2017
miércoles, 8 de noviembre de 2017
Mi(l) mundo(s) interior
Le planto frente
a esta hoja en blanco
con lluvia en los ojos
corazón hundido en barro.
Las alas no se me encrispan,
en la cima de mi alma
se esconde una carta
firmada con borrosa tinta.
Y el hielo me baña,
y el viento me enreda
en una noche oscura
me desvío por tus veredas.
Oscuro es el camino
verde la primavera
en el mar nado conmigo
y canto con las sirenas.
Muriendo me hallo
a ti te quería
incluso me has dado
donde más me dolía.
Que los duendes te cuenten
quién era yo
que las hadas brillen
hasta que muera el sol.
en el mar nado conmigo
y canto con las sirenas.
Muriendo me hallo
a ti te quería
incluso me has dado
donde más me dolía.
Que los duendes te cuenten
quién era yo
que las hadas brillen
hasta que muera el sol.
miércoles, 30 de agosto de 2017
Tengo un invierno en el corazón
Tengo un invierno en el corazón. Cada vez que no me miras. Cada vez que no me rondas. Cada vez que para no besarme. No me abres la boca. Cada vez que te vas. Pero vienes. Pero vuelves. Para volver a irte. Para no regresar. Porque es mejor despedirse. Porque es peor no decir adiós. Porque adiós y te quiero no echan raíces. Porque el viento arrasó. No ha existido invierno tan frío. Invierno con más ansias de verano. Ni corazón que lo soporte. En sí mismo. Corazón mundano. El mío se extinguió. Hace un segundo. Hace un segundo llovió. Hace un segundo. Que le tengo miedo al sol. Tengo un invierno en el corazón. Que alberga lluvia, nieve, tormenta. Que abarca mar. Que abarca selva. Que da cobijo al frío. Que siento que ese corazón ya no es mío. Que me congela la piel. Que lo miro y no es él. Que de mí se olvidó. Que me dejó sin calor. Y ahora muero de frío. Y ahora escucho el eco del pájaro sombrío. Desistir de escuchar su voz. Asumir mis propios desafíos. Tengo un invierno en el corazón. Que me dice que él ya se marchó. Que me dejó y no se asustó. Que sacó un pañuelo y no lloró. Que lo abrió y lo celebró. Triste mi corazón. Triste mi alma y triste yo.
Tengo un invierno en el corazón
que no deja que las flores crezcan en mi interior.
que no deja que las flores crezcan en mi interior.
Corazón, pobre del mío.
domingo, 20 de agosto de 2017
Despídete de la luna
Donde el cielo nace
donde el horizonte acaba
en el universo el sol duerme
en el firmamento las estrellas bailan
he dormido toda la noche
añorando el despertar del alba
he abrazado a la luna entre poemas
entre lágrimas las nubes me lloraban
y el agua pura en mi piel se resbalaba
y pasaba dentro y mi corazón limpiaba
de polvo antiguo de barro sucio
de viejos recuerdos marchitos y absurdos
y en el suelo yacía un charco transparente
yo tendida al lado miraba al fondo de frente
entonces pasó una niña a verme
la asusté y lloró desconsoladamente
ella me conocía y sabía que yo no podía
que el frío me calaba que no me abandonaba
que la fiesta de la madrugada no me pertenecía
que en el llanto de mi pasado mi pena se ahogaba
siempre he echado más de menos
que he echado cosas de más
que siempre me lo guardo que siempre lo escondo
que incluso cuando lo pierdo la vida me vuelve a ganar
ya es verano y no me importa
que ahora hace calor aquí dentro
y en esta habitación soy yo la que sobra
ya es verano y no perdono al invierno
que a mi cuerpo le faltó calor
que a mi mechero le faltó fuego
sola sola me encuentro
dentro dentro pasa la madrugada
tarde tarde se hace
llora llora la mariposa sin sus alas
grito y me quedo muda
grito pero nadie me escucha
lloro y en el cielo amanece
niña, despídete de la luna.
donde el horizonte acaba
en el universo el sol duerme
en el firmamento las estrellas bailan
he dormido toda la noche
añorando el despertar del alba
he abrazado a la luna entre poemas
entre lágrimas las nubes me lloraban
y el agua pura en mi piel se resbalaba
y pasaba dentro y mi corazón limpiaba
de polvo antiguo de barro sucio
de viejos recuerdos marchitos y absurdos
y en el suelo yacía un charco transparente
yo tendida al lado miraba al fondo de frente
entonces pasó una niña a verme
la asusté y lloró desconsoladamente
ella me conocía y sabía que yo no podía
que el frío me calaba que no me abandonaba
que la fiesta de la madrugada no me pertenecía
que en el llanto de mi pasado mi pena se ahogaba
siempre he echado más de menos
que he echado cosas de más
que siempre me lo guardo que siempre lo escondo
que incluso cuando lo pierdo la vida me vuelve a ganar
ya es verano y no me importa
que ahora hace calor aquí dentro
y en esta habitación soy yo la que sobra
ya es verano y no perdono al invierno
que a mi cuerpo le faltó calor
que a mi mechero le faltó fuego
sola sola me encuentro
dentro dentro pasa la madrugada
tarde tarde se hace
llora llora la mariposa sin sus alas
grito y me quedo muda
grito pero nadie me escucha
lloro y en el cielo amanece
niña, despídete de la luna.
-Despídete de la luna
miércoles, 19 de julio de 2017
Quizás sólo llueva dentro de mi casa
Cuando el reloj se para
mi corazón se congela
y empiezo a dudar;
¿Por qué todo en mí se quiebra?
Si quisiera continuar
andaría con los pies vendados
pero me da miedo caer
sin que nadie me abra sus brazos.
Cuando el reloj anda
deseo que lo haga al revés,
que se reste el tiempo,
que de y cuarto se pase a y diez.
Quisiera andar hacia detrás,
no al futuro sino al pasado,
para saber lo que se me viene
y poderlo esquivar antes de que llegue.
Cuando el reloj hace tic-tac,
comprendo que el tiempo no está ausente,
y que la eternidad es sólo un parche
que me inventé para protegerme.
Y aunque todo esto sea cierto,
he podido comprender que con lo malo no basta;
el tiempo permite que fuera el sol brille,
(quizás sólo llueva dentro de mi casa).
mi corazón se congela
y empiezo a dudar;
¿Por qué todo en mí se quiebra?
Si quisiera continuar
andaría con los pies vendados
pero me da miedo caer
sin que nadie me abra sus brazos.
Cuando el reloj anda
deseo que lo haga al revés,
que se reste el tiempo,
que de y cuarto se pase a y diez.
Quisiera andar hacia detrás,
no al futuro sino al pasado,
para saber lo que se me viene
y poderlo esquivar antes de que llegue.
Cuando el reloj hace tic-tac,
comprendo que el tiempo no está ausente,
y que la eternidad es sólo un parche
que me inventé para protegerme.
Y aunque todo esto sea cierto,
he podido comprender que con lo malo no basta;
el tiempo permite que fuera el sol brille,
(quizás sólo llueva dentro de mi casa).
jueves, 6 de julio de 2017
Me han crecido alas en las cicatrices
Siempre he querido pensar que la vida es demasiado bonita, y algunas veces he creído falsamente que a tu lado lo sería aún más. Tenerte es un plato prohibido, tu compañía; un sabor que mi paladar nunca tendrá el gran privilegio de poder degustar. A menudo mis pensamientos acerca de ti me desgarran el corazón y él empieza a dudar si debe latir. Tengo miedo de que en un tiempo termine por olvidarlo y por eso ya no me hablo de ti. Guardo tu memoria bajo llave en los resquicios de mi casa con el inútil objetivo de no encontrarme con tus recuerdos de frente y no saber por dónde huír. No lo sé, el cómo, pero ellos siempre consiguen salir y pasan a verme. Y entonces desisto de huír, y me vuelvo a esconder para poder sobrevivir.

Si te dijera las veces que, contradiciendo a mis principios de supervivencia, he mirado detrás de la puerta para ver siquiera tu sombra aparecer tras ella... Si te dijera que tiemblo al verte temblarías conmigo y estaríamos en igualdad de condiciones. Me he dormido cien noches imaginando tus ojos posarse sobre mi silueta, visualizando cómo tu mirada se torna dulce y en un gesto amable le sonríe a mi cuerpo dormido. Si te dijera que otras cien noches las pasé contigo... Tomamos café y nos dimos la vida. Nos leímos y nos escribimos, legra a letra, poniéndole punto y final a cada frase que acabábamos. En mis sueños ocurría así. Estás en mí, en mis tazas de café y en las portadas de mis libros. Atrincherado en mi espalda y aferrado a mi alma. Como el niño de ojos brillantes y nervios incontrolables que agarra con fuerza y premura su balón.
Y es en este punto de la historia donde me doy cuenta de que ahora yo soy la mujer que lleva esos tacones de aguja pero que pisa fuerte y lleva paso firme. El rumbo me lo ahorro y prescindo de coger atajos ni servicios. La vida ahora es más bonita sin ti. Los ramos de flores me llueven solos y los piropos me los digo a mi antojo. El pájaro hace su nido y yo hago mi camino. Mi piel ya no necesita tus caricias y mis labios ahora saben respirar sin tus besos. Mi cama deja de estar fría a pesar de que ahora vuelves pero ya estás lejos. Te nombro y al amor ya no lo siento. Me voy al aeropuerto; quiero viajar antes de irme. Me marcho a otros países y no cojo avión
Si te dijera las veces que, contradiciendo a mis principios de supervivencia, he mirado detrás de la puerta para ver siquiera tu sombra aparecer tras ella... Si te dijera que tiemblo al verte temblarías conmigo y estaríamos en igualdad de condiciones. Me he dormido cien noches imaginando tus ojos posarse sobre mi silueta, visualizando cómo tu mirada se torna dulce y en un gesto amable le sonríe a mi cuerpo dormido. Si te dijera que otras cien noches las pasé contigo... Tomamos café y nos dimos la vida. Nos leímos y nos escribimos, legra a letra, poniéndole punto y final a cada frase que acabábamos. En mis sueños ocurría así. Estás en mí, en mis tazas de café y en las portadas de mis libros. Atrincherado en mi espalda y aferrado a mi alma. Como el niño de ojos brillantes y nervios incontrolables que agarra con fuerza y premura su balón.
Y es en este punto de la historia donde me doy cuenta de que ahora yo soy la mujer que lleva esos tacones de aguja pero que pisa fuerte y lleva paso firme. El rumbo me lo ahorro y prescindo de coger atajos ni servicios. La vida ahora es más bonita sin ti. Los ramos de flores me llueven solos y los piropos me los digo a mi antojo. El pájaro hace su nido y yo hago mi camino. Mi piel ya no necesita tus caricias y mis labios ahora saben respirar sin tus besos. Mi cama deja de estar fría a pesar de que ahora vuelves pero ya estás lejos. Te nombro y al amor ya no lo siento. Me voy al aeropuerto; quiero viajar antes de irme. Me marcho a otros países y no cojo avión
...porque me han crecido alas en las cicatrices.
Loes
domingo, 21 de mayo de 2017
Me gusta cuando Mario
Su magia atravesaba feroz el límite de lo incansable, se elevaba y en vueltas enredaba el aire que mata y que de amor muere. Se enmudecía la tiniebla y gritaba el cielo; la tormenta es vencida y el sol se luce vencedor. En mis pupilas se dilataba la ilusión y en mis labios se hallaba la vulnerabilidad con sello de grandeza. El frío dejaba de hacer eco en los rincones de la calle. Algo pasaba entre la gente, algo permanecía tras el paso del tiempo. Algo que sólo yo podía ver. Alguien rellenaba los vacíos y pintaba la vida de color. Su nombre era Mario.
Y desde entonces, sin siquiera conocerla, me acompaña su voz.
Me gusta cuando Mario me mira, aunque lo haga siempre a distancia.
Me gusta cuando llega y se queda buscando un motivo para no marcharse.
Me gusta cuando me señala su corazón y con sus ojos me pide que no lo abra.
Me gusta cuando me da la mano porque besarme todavía no sabe.
Me gusta cuando Mario entra y no llama a la puerta, él se asoma a mi ventana.
Me gusta cuando me cuenta de qué material está hecha la vida que recuerda.
Me gusta cuando dice que no viene, pero al final me acompaña.
Me gusta cuando dice que se va, pero conmigo siempre se queda.
Me gusta cuando Mario me escucha y él no quería.
Me gusta cuando quiere y de mí se preocupa incluso sin razones.
Me gusta cuando abre la puerta de mi casa y mi casa deja de ser mía.
Me gusta cuando sin habernos visto nuestras almas ya se conocen.
Me gusta cuando Mario me comprende y nadie le entiende a él.
Me gusta cuando comprendiéndole a mí misma me entiendo.
Me gusta cuando me explica de qué color es el aire que respira.
Me gusta cuando le digo que yo vengo, soy y vivo del viento.
Me gusta cuando Mario abarca mis temores.
Me gusta cuando me refugia del mundo en su armonía.
Me gusta cuando él está, cuando nadie existe.
Me gusta cuando dice que me quiere, y sé que sí lo haría.
Me gusta cuando Mario me habla, aunque ya pocas veces lo haga.
¿Y quién es Mario?
Ni siquiera él existía.
Y desde entonces, sin siquiera conocerla, me acompaña su voz.
Me gusta cuando Mario me mira, aunque lo haga siempre a distancia.
Me gusta cuando llega y se queda buscando un motivo para no marcharse.
Me gusta cuando me señala su corazón y con sus ojos me pide que no lo abra.
Me gusta cuando me da la mano porque besarme todavía no sabe.
Me gusta cuando Mario entra y no llama a la puerta, él se asoma a mi ventana.
Me gusta cuando me cuenta de qué material está hecha la vida que recuerda.
Me gusta cuando dice que no viene, pero al final me acompaña.
Me gusta cuando dice que se va, pero conmigo siempre se queda.
Me gusta cuando Mario me escucha y él no quería.
Me gusta cuando quiere y de mí se preocupa incluso sin razones.
Me gusta cuando abre la puerta de mi casa y mi casa deja de ser mía.
Me gusta cuando sin habernos visto nuestras almas ya se conocen.
Me gusta cuando Mario me comprende y nadie le entiende a él.
Me gusta cuando comprendiéndole a mí misma me entiendo.
Me gusta cuando me explica de qué color es el aire que respira.
Me gusta cuando le digo que yo vengo, soy y vivo del viento.
Me gusta cuando Mario abarca mis temores.
Me gusta cuando me refugia del mundo en su armonía.
Me gusta cuando él está, cuando nadie existe.
Me gusta cuando dice que me quiere, y sé que sí lo haría.
Me gusta cuando Mario me habla, aunque ya pocas veces lo haga.
¿Y quién es Mario?
Ni siquiera él existía.
viernes, 5 de mayo de 2017
Escribía mientras soñaba
[Si fuera luna]
Si fuera luna, tú serías lucero.
Si fuera espuma, tú, orilla.
Si yo fuera horizonte, tú, mi cielo.
¿Cómo hacértelo saber sin decírtelo?
Tus ojos dormidos clavados
en el trasfondo de mi mirada.
Tu voz cantando mi nombre
y mis dedos al filo de tu espalda.
Más que sentirlo, lo he vivido.
Tus pasos se alejaban y
se tornaban confundidos.
Mas la oscuridad de mi alma
por tu luz se iba contigo.
Si fuera luna, tú serías lucero.
Si fuera espuma, tú, orilla.
Si yo fuera horizonte, tú, mi cielo.
¿Cómo hacértelo saber sin decírtelo?
[Tus ojos dormidos]
Tus ojos dormidos clavados
en el trasfondo de mi mirada.
Tu voz cantando mi nombre
y mis dedos al filo de tu espalda.
[Cada noche nos encontramos]
Cada noche nos encontramos
en el mundo de los sueños.
Yo la reina de tus ojos magos,
tú el príncipe de mi cuento.
[Día 20 sin ti]
Día 20 sin ti; eres la tormenta
que se acerca y después se aleja,
dejando una fría lluvia a su paso.
Día 20 sin ti; eres la tormenta
que se acerca y después se aleja,
dejando una fría lluvia a su paso.
[Vienes]
Vienes, me desordenas el alma y te vas.
Ni el mismo diablo hace eso.
Vienes, me desordenas el alma y te vas.
Ni el mismo diablo hace eso.
[Más que sentirlo]
Más que sentirlo, lo he vivido.
Tus pasos se alejaban y
se tornaban confundidos.
Mas la oscuridad de mi alma
por tu luz se iba contigo.
[No somos de este mundo]
No somos de este mundo, amor.
No pertenecemos a este enredo.
No nos encontramos en el nudo.
Somos las manos que lo atan.
No somos de nadie.
Somos de nosotros.
[Hoy te escribo]
Hoy te escribo porque he oído
que mi nombre aún recuerdas.
Hoy te digo que tu nombre tatuado
en mí todavía se incendia.
[He querido soñar]
He querido soñar que un beso para ti es suficiente.
He soñado mil besos,culpables de asesinarte,
y he despertado con mis labios inocentes.
[No me cansaría de decirte]
No me cansaría de decirte
que eres lo mejor
que le pasó a mi vida,
como nunca antes.
No me cansaría de decirte
tantas cosas que siento,
si no te cansaras de escucharme.
[Hola, nos conocemos]
Hola, nos conocemos.
Cada día te pienso.
Solemos conversar,
pero nunca te he dicho
todo lo que siento;
que para mí
significas mucho más.
[Sé no hablarte]
Sé no hablarte porque sé
fingir que no me importas.
Sin embargo, no sé callar
que me duele saber que te pienso
cada día un poquito más.
[Me enredo entre las hojas de mi diario]
Me enredo entre las hojas de mi diario,
hablándoles en claro, y a veces en oscuro,
cómo te pienso, en blanco o en negro,
pero siempre demasiado.
[Maldito nombre de cinco letras]
Maldito nombre de cinco letras,
que no para de rondar mi cabeza.
¿Por qué a mí? Yo sólo quería escribir poesía,
cantar flamenco y beber cerveza.
[Día 30 sin ti]
Día 30 sin ti; podría ser fuerte,
pero siempre me dejo vencer por mi debilidad;
tu dulce pero amargo recuerdo,
impreso en las páginas de mi memoria.
[Y yo aquí]
Y yo aquí, y mi mente vuela.
Y tú allí, creando tormenta.
Ardo en fuego,
agito mis alas.
De tus nubes heladas
respira mi pecho.
[Te quiero]
Te quiero.
Te quiero diez lunas.
Te quiero cien soles.
Te quiero más que a las estrellas
y más que a mil ramos de flores.
[Ya no creo en las esperanzas]
Ya no creo en las esperanzas
que se basan en el tiempo.
[Amiga, dile que no le quiero]
Amiga, dile que no le quiero.
Dile que le he olvidado.
Pero que nunca se entere
que al decirlo estaba llorando.
[El amor es el anhelo]
El amor es el anhelo
de salir de uno mismo.
[No es ella quien te llora]
No es ella quien te llora por las noches
cuando conversa a solas con
tu apagada y persistente ausencia.
[La vida es lo más bonito]
La vida es lo más bonito
que me ha pasado jamás.
[Me llora el alma]
Me llora el alma
y no me escuchas.
Me bañan las olas
y el mar está en calma.
[Me has pasado]
Me has pasado
y me has ignorado.
Me has hablado
y me he callado.
Te he soñado
y te he olvidado.
[Seis meses no son nada]
Seis meses no son nada
cuando es tinta borrosa
lo que se aferra a la carta.
Si hasta con una vela
te sé escribir mejores letras.
Cautela.
[El sol parpadea]
El sol parpadea y
la luna cierra sus ojos.
El mar se ensancha,
entro en la boca del lobo.
Girasoles y margaritas
cantan en primavera.
Cae la noche y nieva.
[No me sé explicar]
No me sé explicar,
si bien hablo más que digo,
si no pienso, pero escribo.
¿Quién me va a entender?
Si corro y no huyo.
Si tiemblo y ladro humo.
[Qué feliz estoy]
Qué feliz estoy en mi cama,
escribiendo entre llamas.
Qué bonita que tú eres,
de defectos careces.
De ti yo me enamoro
una y veinte veces.
Veinte veces te llamaría,
dulce y elegante poesía.
[Se me fue la llama]
Se me fue la llama, muriendo,
se me apagó el corazón.
Fuiste tú, el rojo mechero
que encendiéndome la reavivó.
lunes, 10 de abril de 2017
De nadie
Amor, amor te llamo. Amor, el amor que me duele. Amor, me matas. Que te amo. Que me hieres. Que me muero y te resbala.
Bajo la lluvia camino, voy siguiendo los pasos desconsolados de los rostros sombríos, sobre cuerpos congelados.
Cansada de no entender, por qué me miras y te ríes, por qué eres más oscuro que el atardecer. Y sin embargo te imagino en mi mente, soy culpable de mis cadenas, que te respiro sutil, pausada y algo leve.
En mi garganta viven las ansias de retorcerme y no comer, las ansias que me devoran y me esconden, cuando te imagino igual a mí y lo pareces ser. Calle abajo vive el alivio, la nicotina y el fiel alcohol. La gente disfrazada me habla, te lloro un rato y de por vida entre carcajadas me río yo.
De nada me ha servido confiar en que puedo ser yo, que soy entendible, que no soy de nadie y a veces del sol. De nada me ha servido esperar a entregarme en cuerpo, cuando me he entregado en alma tantas veces que ya no las recuerdo.
Quién eres tú, yo a ti no te conozco. Te miro, pero no lo sé. Con quien estuviste lo desconozco. Ocupar el segundo lugar no es fácil cuando estás predestinada a ser la última en la carrera. Miro a la grada y la gente aplaude, no es cruz lo que sale en mi moneda.
Y ya no lloro porque ya no siento, los cristales se rompen y la lluvia pasa dentro. No me importa estar en el borde del precipicio, no me inporta caer o creer, que puedo seguir estando conmigo.
Amor, no es esto lo que quiero. Mi cicatriz está sangrando. Tuya ya no me siento. La libertad dentro guardada la llevo, y hoy me da alas, para poder volver a volar lejos.
Loes
Bajo la lluvia camino, voy siguiendo los pasos desconsolados de los rostros sombríos, sobre cuerpos congelados.
Cansada de no entender, por qué me miras y te ríes, por qué eres más oscuro que el atardecer. Y sin embargo te imagino en mi mente, soy culpable de mis cadenas, que te respiro sutil, pausada y algo leve.
En mi garganta viven las ansias de retorcerme y no comer, las ansias que me devoran y me esconden, cuando te imagino igual a mí y lo pareces ser. Calle abajo vive el alivio, la nicotina y el fiel alcohol. La gente disfrazada me habla, te lloro un rato y de por vida entre carcajadas me río yo.
De nada me ha servido confiar en que puedo ser yo, que soy entendible, que no soy de nadie y a veces del sol. De nada me ha servido esperar a entregarme en cuerpo, cuando me he entregado en alma tantas veces que ya no las recuerdo.
Quién eres tú, yo a ti no te conozco. Te miro, pero no lo sé. Con quien estuviste lo desconozco. Ocupar el segundo lugar no es fácil cuando estás predestinada a ser la última en la carrera. Miro a la grada y la gente aplaude, no es cruz lo que sale en mi moneda.
Y ya no lloro porque ya no siento, los cristales se rompen y la lluvia pasa dentro. No me importa estar en el borde del precipicio, no me inporta caer o creer, que puedo seguir estando conmigo.
Amor, no es esto lo que quiero. Mi cicatriz está sangrando. Tuya ya no me siento. La libertad dentro guardada la llevo, y hoy me da alas, para poder volver a volar lejos.
Loes
lunes, 27 de marzo de 2017
Un corazón desconocido
Amor, querer es correr en dirección contraria a las heridas. Olvidar es curar y sanarlas. Si mi corazón pensara, dejaría de latir. No te puedo querer más, pero tu ausencia me consume. Tu ausencia es la herida que nunca se cierra. La cicatriz que marcará de por vida aquel tiempo, un día como hoy, en el que dibujé en mis labios uno de tus besos inexistentes y quemé mis dedos con el deseo de decirte lo que mi boca siempre es capaz de callarse. Me dueles. Hoy me dueles. Hoy te siento incrustado en las raíces de mi alma, encadenada y rechazada, tras la valla de la libertad y el candado del desamor. Mi amor, cuánto me dueles. Cuánto te lloro en las noches frías. Cómo necesito tus abrazos, los que nunca he tenido. Abrazos que abarquen mis penas y resguarden mis sueños de la furiosa tormenta.
Una playa artificial. Un muro sin reconstruir. Una estatua de color gris. Escribir la palabra todo y tirar de la cadena para que al final nos quedara la palabra casi. En eso consistió nuestra historia. ¿Es que no me ves? ¿Es que no me sientes? No sientes que tiemblo, que me cuesta respirar, que me matas con la luz de tu sonrisa sin aún haberte visto... No ves que siempre corro porque trato de huir. Que nunca miro detrás de mi espalda porque me da miedo ver la oscuridad. Que cierro los ojos para sentirte más cerca, cuando ni siquiera estás menos lejos, sino más distante. No ves que me muero por ti, que voy al ritmo de tus emociones, que me calmo con tus palabras, que me hundo en tu alma porque se parece a la mía, porque la soledad ya no me parece tan fría. Porque eres mi abrigo, mis fuerzas, mi valor; corazón indomable.
Yo quiero clavarme en tu futuro igual que un título se clava en un libro, en la portada y para siempre. Me dan a menudo ganas de soltarte este tipo de barbaridades, pero corro el riesgo de que pienses que no quieres luchar por algo que no tiene complicación. No entiendes que la nieve ya no es bonita, que los días soleados ya no son cálidos, que las estrellas ya no brillan. Tú eres bonito, cálido como un beso, brillas por dentro. Todo lo bueno te lo has llevado tú y compartirlo contigo quiero. Eres mi sueño. Eres mis ganas de luchar porque eres mi meta. No es ella quien te llora por las noches cuando conversa a solas con tu apagada y persistente ausencia. Soy yo el rostro invisible que a veces ves en tus sueños.
A ti, que me has ganado poco a poco. A ti, que me has vencido. Que me haces soñar. No quise darme cuenta, pero te habías mudado al ático de mi alma. Me haces bien, me haces mejor... Me fascinas, me sanas, me llenas. Te quiero, te quiero mil mundos y te quiero más que el sol quiere a su luna. No soy la mejor, pero nadie sentirá lo que siento, nunca tan dentro, jamás tan sincero, por ti. Creo que alguna vez escuché tu corazón latir, fue cuando me dijiste te quiero. Yo estaba en mi ventana, siendo un obstáculo para el viento de levante, el que trajo ese dulce sonido hasta mi imaginación. Qué bonito fue. Qué grande fue para mí, y qué insignificante para ti. Basta no hablarte para sentir cien años de soledad triste y fría. Ojalá amor, aunque sea en un futuro, cada vez que mires tus manos sientas que te faltan las mías.
Una playa artificial. Un muro sin reconstruir. Una estatua de color gris. Escribir la palabra todo y tirar de la cadena para que al final nos quedara la palabra casi. En eso consistió nuestra historia. ¿Es que no me ves? ¿Es que no me sientes? No sientes que tiemblo, que me cuesta respirar, que me matas con la luz de tu sonrisa sin aún haberte visto... No ves que siempre corro porque trato de huir. Que nunca miro detrás de mi espalda porque me da miedo ver la oscuridad. Que cierro los ojos para sentirte más cerca, cuando ni siquiera estás menos lejos, sino más distante. No ves que me muero por ti, que voy al ritmo de tus emociones, que me calmo con tus palabras, que me hundo en tu alma porque se parece a la mía, porque la soledad ya no me parece tan fría. Porque eres mi abrigo, mis fuerzas, mi valor; corazón indomable.
Yo quiero clavarme en tu futuro igual que un título se clava en un libro, en la portada y para siempre. Me dan a menudo ganas de soltarte este tipo de barbaridades, pero corro el riesgo de que pienses que no quieres luchar por algo que no tiene complicación. No entiendes que la nieve ya no es bonita, que los días soleados ya no son cálidos, que las estrellas ya no brillan. Tú eres bonito, cálido como un beso, brillas por dentro. Todo lo bueno te lo has llevado tú y compartirlo contigo quiero. Eres mi sueño. Eres mis ganas de luchar porque eres mi meta. No es ella quien te llora por las noches cuando conversa a solas con tu apagada y persistente ausencia. Soy yo el rostro invisible que a veces ves en tus sueños.
A ti, que me has ganado poco a poco. A ti, que me has vencido. Que me haces soñar. No quise darme cuenta, pero te habías mudado al ático de mi alma. Me haces bien, me haces mejor... Me fascinas, me sanas, me llenas. Te quiero, te quiero mil mundos y te quiero más que el sol quiere a su luna. No soy la mejor, pero nadie sentirá lo que siento, nunca tan dentro, jamás tan sincero, por ti. Creo que alguna vez escuché tu corazón latir, fue cuando me dijiste te quiero. Yo estaba en mi ventana, siendo un obstáculo para el viento de levante, el que trajo ese dulce sonido hasta mi imaginación. Qué bonito fue. Qué grande fue para mí, y qué insignificante para ti. Basta no hablarte para sentir cien años de soledad triste y fría. Ojalá amor, aunque sea en un futuro, cada vez que mires tus manos sientas que te faltan las mías.
miércoles, 22 de marzo de 2017
Soldado
¿A dónde van las tardes,
con tanta prisa?
¿Por qué el telón de la noche
cae de pronto,
negro y pesado,
y nos cierra el espectáculo
del dorado crepúsculo?
¿Quién se toma el tiempo
para afilar la espada
de la melancolía gris
que nos atraviesa la garganta?
¿Quién demonios
quiere llovizna,
pasos mojados
y manos frías?
Si pudiera atrapar la noche negra
en una taza de café...
Y dejar para siempre
en cámara lenta
al atardecer...
¿A dónde vas soldado,
que te desvías hacia mi corazón?
¿Por qué no guardas tu rifle,
si ya no tienes diana?
¿Por qué no disparas al aire?
Me apuntas a mí, que no soy nadie,
tan sólo alguien que de ti se enamoró.
¿Quién te aprendió a querer tan pronto,
que tan rápido hoy de ti se olvida?
Por ti yo ahora estoy en esta batalla,
por ti sé que no será guerra perdida.
¿Quién demonios puede vivir sin tenerte?
¿Quién diablos puede no quererte?
¿Quién es capaz de vivir sin ti,
de morir sin probar de tu elixir?
Si no despertara mañana, debes saber,
me habría gustado morir hoy en tus brazos.
Si no despierto sigo soñando;
el sol que desnuda el amanecer,
las estrellas que guían a los barcos.
El mundo está hecho de sueños abreviados
y la realidad se desmorona como el mojado papel.
Mientras yo no despierte...
Ven aquí, ven mi soldado.
Loes
sábado, 18 de marzo de 2017
La belleza de las cosas
La suerte no se aferra a los tréboles sólo para no perderse. Las hojas no caen de los árboles por la voluntad del viento. La luna no llama a la marea, ni las olas corren ansiosas a la orilla en busca de su espuma. Los pájaros no vuelan por buscar, ni por encontrar una salida. La lluvia no salta de nube en nube, ni salta al vacío. En invierno las estrellas tienen frío, y la madrugada también lo siente.
Lo malo siempre nos lleva ventaja, y lo bueno se esconde detrás de nosotros. El camino confunde y las puertas se distorsionan. La luz daña la vista, y la oscuridad nos abraza. Siempre cuando más frío hace. El cielo queda alto y el suelo parece estar aún más cerca, cuando nos damos de bruces contra él.
He querido ser fuerte, he querido vivir de los sueños y refugiarme en la bohemia. Pero me hace más daño cantar notas alegres y saborear el tono de mis lágrimas tornadas de nostalgia y pobre compasión barata. Me he dado la mano y he imaginado estar a salvo de las adversidades de este misterioso y cruel mundo. He cerrado los ojos y lo he sentido, esa fuerza que nadie más te da, que sólo tu alma te brinda. Esa fuerza que te da las ganas de vivir. He callado todo lo que he tenido que decir y me lo he guardado para mí. Porque soy egoísta, porque nunca es suficiente, y porque siempre quiero más.
Que nadie comprenda mi sonrisa y que nadie comparta mi alegría. Que todos se pierdan en mí, y que no sepan quién soy. Me es indiferente. Quiero más. Mi camino es para mí, y sólo hecho para mis pasos. No quiero a nadie más aquí conmigo, no quiero que nadie me acompañe en el camino. Es cosa mía si me quito los zapatos y voy descalza. Eso a nadie le importa. Y yo, por mi vida, quiero más.
Quiero ver salir el sol cada mañana y quiero escuchar a los pájaros cantar. Quiero beber café y leer un libro cada tarde. No cualquier libro, uno de esos con páginas amarillentas y olor a tiempo pasado. Uno de esos libros que nadie lee, nunca. Quiero salir a la calle de madrugada y mirar al cielo, contar la infinidad de estrellas que brillan en él. Quiero sentir el aire frío rozar mi cara y mover mi pelo de lado a lado, arriba y abajo. Quiero dormir en los brazos de la naturaleza, y no quiero que nadie me abrace, ni me despierte por la mañana.
No quiero que nadie me bese, no quiero más historia de amor que respirar la belleza de la luna, cuando la miro por las noches.
Quiero ser diferente. No quiero parecerme a ella para agradarte más a ti, ni quiero ser como él dice que debo ser para llamar tu atención. Quiero ser como soy, porque así soy, bohemia, soñadora, escritora perdida en mil mundos. Todos los que invento, a todos los que pertenezco. Y que nadie lo entienda. Me gusta disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, aquellas que continuamente se presentan ante nuestros ojos pero nadie ve. El cielo, el mar. Una hoja que se mueve alrededor del silencio, bailando para él. La belleza de las cosas. Muero por y vivo para saborear la esencia de la vida. Me hace ser mejor. Más grande. Inmensamente grandiosa y especial. Y no me importaría ser la única en el mundo, si puedo seguir siendo como yo soy. Sólo Lucía, como lucía el sol aquella mañana de agosto en la que nací.
Loes❤
Lo malo siempre nos lleva ventaja, y lo bueno se esconde detrás de nosotros. El camino confunde y las puertas se distorsionan. La luz daña la vista, y la oscuridad nos abraza. Siempre cuando más frío hace. El cielo queda alto y el suelo parece estar aún más cerca, cuando nos damos de bruces contra él.
He querido ser fuerte, he querido vivir de los sueños y refugiarme en la bohemia. Pero me hace más daño cantar notas alegres y saborear el tono de mis lágrimas tornadas de nostalgia y pobre compasión barata. Me he dado la mano y he imaginado estar a salvo de las adversidades de este misterioso y cruel mundo. He cerrado los ojos y lo he sentido, esa fuerza que nadie más te da, que sólo tu alma te brinda. Esa fuerza que te da las ganas de vivir. He callado todo lo que he tenido que decir y me lo he guardado para mí. Porque soy egoísta, porque nunca es suficiente, y porque siempre quiero más.
Que nadie comprenda mi sonrisa y que nadie comparta mi alegría. Que todos se pierdan en mí, y que no sepan quién soy. Me es indiferente. Quiero más. Mi camino es para mí, y sólo hecho para mis pasos. No quiero a nadie más aquí conmigo, no quiero que nadie me acompañe en el camino. Es cosa mía si me quito los zapatos y voy descalza. Eso a nadie le importa. Y yo, por mi vida, quiero más.
Quiero ver salir el sol cada mañana y quiero escuchar a los pájaros cantar. Quiero beber café y leer un libro cada tarde. No cualquier libro, uno de esos con páginas amarillentas y olor a tiempo pasado. Uno de esos libros que nadie lee, nunca. Quiero salir a la calle de madrugada y mirar al cielo, contar la infinidad de estrellas que brillan en él. Quiero sentir el aire frío rozar mi cara y mover mi pelo de lado a lado, arriba y abajo. Quiero dormir en los brazos de la naturaleza, y no quiero que nadie me abrace, ni me despierte por la mañana.
No quiero que nadie me bese, no quiero más historia de amor que respirar la belleza de la luna, cuando la miro por las noches.
Quiero ser diferente. No quiero parecerme a ella para agradarte más a ti, ni quiero ser como él dice que debo ser para llamar tu atención. Quiero ser como soy, porque así soy, bohemia, soñadora, escritora perdida en mil mundos. Todos los que invento, a todos los que pertenezco. Y que nadie lo entienda. Me gusta disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, aquellas que continuamente se presentan ante nuestros ojos pero nadie ve. El cielo, el mar. Una hoja que se mueve alrededor del silencio, bailando para él. La belleza de las cosas. Muero por y vivo para saborear la esencia de la vida. Me hace ser mejor. Más grande. Inmensamente grandiosa y especial. Y no me importaría ser la única en el mundo, si puedo seguir siendo como yo soy. Sólo Lucía, como lucía el sol aquella mañana de agosto en la que nací.
Loes❤
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