La vida es como un juego de cartas, suerte que yo todavía conservo los comodines sobre la mesa y los ases bajo la manga.
lunes, 18 de julio de 2022
La noche que me rompí
martes, 12 de julio de 2022
Recuerdos
De huracán a viento
domingo, 3 de julio de 2022
La parte complicada de la vida
jueves, 30 de junio de 2022
Burbuja azul
miércoles, 15 de junio de 2022
El corazón del mundo
en el reverso de una ola enfurecida
en las trincheras del viento
desafiando la gravedad del suelo
en las luces que se apagan
cuando la ciudad se queda dormida
Suicidio
martes, 14 de junio de 2022
Dolor
Una palabra tan cuantiosa como peligrosa.
Dolor.
La D me hace cosquillas sutilmente, y me hace confiar en ella.
La O empieza a rascarme con algo más de fuerza, y al principio es hasta agradable.
La L utiliza su ángulo recto para intentar clavarse dentro.
La segunda O cierra ese ángulo igual que se cierra a sí misma.
Y para cuando he querido darme cuenta, la R ya ha terminado de hacer que toda la palabra esté incrustada en mi interior.
Dolor.
Qué peligro tienes.
A Andi
el batir de las alas de una mariposa en la otra punta del mundo,
Al Migue
que colgaba de mi pared
y hoy sin querer lo recordé
mientras colgaba de una palmera
allí en la playa.
Era astuta y engañosa,
trepaba, se adueñaba de la casa
y le quitaba sitio a la garrapata,
que no tenía más remedio
que aferrarse a mis rincones
para no caerse.
Puedo jurar que era la libertad extrema.
Las historias de barrio se cuentan
desde lo más profundo
igual que el ser del Migue.
Como el humo de un cigarro que vuela,
las cuerdas de una guitarra
que vibran y se enredan.
La gente camina y las miradas se alzan,
el niño trepa y el perro ladra,
la vida pisa y el tiempo pasa,
el reloj grita mudo el dolor de su alma.
En la plazuela no se padece,
con las flores el tiempo se humedece.
Las risas hacen ecos en los cristales
de las ventanas que se abren.
El tiempo entre unas manos,
la vida verde como la hierba,
los compadres y sus hermanos
bebiendo un traguito de cerveza.
El migue pertenecía a ese mundo
en el que yo caí de cabeza.
Ganas de vivir, energía y amistad,
lo necesario para encender
y no quemar la candela.
Y allí arriba con las estrellas y la luna
estará brillando el Migue en alguna duna,
cantándoles bajito a la hora de dormir
pa’ quitar to sus miedos
y hacerlas sonreír.
No temo a nada
porque er Gufi me acompaña.
Vivo enamorada de sus letras y sus mañanas.
Como regaliz negro del que engaña,
parece bueno pero te desgarra.
Lo quiero porque es suyo,
lo quiero porque mis penas consumo.
Los rayitos de sol no me iluminan en valde,
a veces la felicidad me viene grande.
Me duermo pensando en el aire de la calle
que pinta de rosa mi pañuelo.
En él lloro mi amargo sentimiento
causa de más nadie.
Guardo mis notas
dentro del sobre.
Él sabe que dentro lo llevo
guardado por cojones,
porque lo quiero.
Solo veo su cara y mis temores se esconden,
solo escucho su voz y mi corazón se encoge.
Corazón garrapatero
y matajare en acordes.
Amigos
por mis amigos que aun en la distancia me acompañan,