Tú, que decías que me querías, que va, no lo hacías. Cuando quieres a alguien recoges su felicidad si la ves tirada en el suelo, no la pisas. Cuando quieres a alguien te quitas minutos de tu tiempo, para ponerlos en su reloj. Cuando quieres a alguien no pones el cronómetro a cero, y te quedas mirando cada milisegundo que pasa, con la pierna temblorosa bajo la mesa y ojos de cordero mientras la otra persona te cuenta cosas que tú ni siquiera estás escuchando. Cuando quieres a alguien pides perdón, y lo pides porque te sientes mal, no por obligación. Cuando quieres a alguien te preocupas de dejarle bien antes de irte, aprendes a leerle el alma antes que los labios, aprietas los dientes ante el problema y sigues, ahí, a su lado. Cuando quieres a alguien te brillan los ojos, te baila el cuerpo con los pies en el suelo, te pillan de vez en cuando mirando con cara de no estar en La Tierra y ni siquiera saberlo. Tú, que decías que me querías, jajaja. ¿Acaso sabes qué es eso? Cuando quieres a alguien, cuando lo quieres de verdad, te importa una mierda cómo estás tú, aunque veas la vida color gris, a esa persona le dices que hoy el cielo es de color rosa. No pagas con ellas tus frustraciones, ni la obligas a ver las cosas a través de tus ojos. Cuando quieres a alguien y se está cayendo, tienes los cojones de parar el mundo, todo el puto mundo entero, para darle la mano hasta que consiga estabilizarse. Cuando quieres a alguien no lo abandonas a su suerte, esperando que un día su herida sane. Cuando quieres a alguien te quedas haciéndole compañía, aunque haya mil kilómetros de por medio o se haga de día, aunque caiga un aguacero. Tú, que decías que me querías, que va, no lo creo. Tú, que decías que me querías, yo ya no te quiero.
La vida es como un juego de cartas, suerte que yo todavía conservo los comodines sobre la mesa y los ases bajo la manga.
viernes, 10 de febrero de 2023
Te echo de menos
Te echo mucho de menos. Te echo terriblemente de menos. Echo de menos tu mano cogiendo fuerte la mía cuando no tenía, o simplemente no sabía, dónde agarrarme. Echo de menos tus ojos destellantes de ilusión ante cualquier atisbo de vida, tu forma de ver el oasis en el desierto, el agua en el hielo, la isla en el mar. Echo de menos tu valentía enmascarada de riesgo, tu pecho al descubierto cuando la bala venía directa, abrirle a cara descubierta la puerta al miedo para invitarle gentilmente a pasar. Echo de menos tu coraje, tu forma de andar hacia delante aun sabiendo las cosas que dejabas atrás, no responder ese mensaje, no hacer aquella llamada, jugar a que ya no duele y ganar. Echo de menos tu forma de arrancar la piel a tiras, solo porque sabías que ahí estaba la herida y nunca iba a cicatrizar. Echo de menos tu forma de combatir la tristeza, echarle un pulso al dolor y acabar rompiéndole el brazo. Echo de menos cómo eras y fuiste capaz de dejar de ver como un mar lo que en realidad era tan solo un lago. Echo de menos tu risa invadiendo la casa y el portal, como una onda expansiva que se va colando por los huecos más recónditos, hasta llegar al último rincón del mundo y allí explotar. Echo de menos que me digas que sí se puede, que no habrá tormenta en el mundo que pueda apagar un fuego interior, que no habrá abrazo en el mundo que pueda abarcar la fuerza que tenemos tú y yo. Te echo de menos con los seis sentidos. Joder, cómo te echo de menos… Me echo de menos, porque nunca me he tenido.
Cuando te acuerdes de mí
Reflexiones
martes, 17 de enero de 2023
Mundo propio
metida dentro de una burbuja de cristal
transparente a medias
donde los demás podían mirar hacia dentro
pero yo no podía ver lo que había fuera
y aparentemente frágil
en la que cualquier roce la podía arañar
pero ningún golpe la podía romper
He sentido toda mi vida
miles de miradas inquisitivas
y cientos de manos que intentaban sacarme de ahí
como en un eterno susurro que repetía una y otra vez:
“ven, conoce el mundo tal y como es”
Yo no sé si la burbuja me puede proteger
o si son los demás los que me intentan proteger de ella
porque a veces no sé qué es mejor
ser uno más en el mundo real
y encajar con sus ideas
o ser uno mismo en el tuyo propio
aunque todos puedan verlo
pero nadie mirarlo ni comprenderlo
viernes, 6 de enero de 2023
Gravedad
miércoles, 28 de diciembre de 2022
Tributo al sexo
me mirabas como cuando después de esperar lo que parece ser mucho tiempo suena el microondas
y me comías como el que se deja el mejor plato siempre para el final
A veces solía subirme a horcajadas encima de ti
y contarte uno a uno los lunares de la cara
sudores fríos bajando por la espalda a la mayor escala
A veces solías ser tú el que se subía encima
para luego pedirme que volviera a bajar
pero siempre íbamos en línea recta
apretándonos fuertes las manos cuando ya no sabíamos diferenciar el límite entre sueño y realidad
Cualquier sitio parecía buena idea para seguir este ritual
desde una cómoda cama hasta una vieja lavadora
tú cuerpo temblando al rozar el orgasmo
mi mente loca entrando en coma
Hoy he soñado con tu cara congelada en el tiempo
justo cuando estabas a punto de cruzar ese límite
y creo que he sido yo la que (me) he corrido a(l) desdibujarlo
como si sólo fuera una línea tonta
que corta y divide
en dos al papel más mojado
Tenía que conocerte a ti
no significa no tener dudas
sino tener el valor, las ganas y la seguridad
de lanzarte al vacío aún con ellas
porque puede salir bien
porque puede merecer la pena
Tenía que conocerte a ti para entender que tener algo claro
no quiere decir que no se tenga miedo
sino que se está decidido a mirarle a los ojos de frente
y enfrentarlo
Tenía que conocerte a ti para entender que tener algo claro
no implica que sepas el camino
ni el cómo hacerlo
pero sí que después de perderte
después de equivocarte
permanezcas en el intento
Tenía que conocerte a ti para entender que a veces tener algo claro
significa no tener claro nada
excepto una cosa;
descubrirlo con la misma persona
Capaz
cuando me miras desde arriba
y yo solo tengo ganas de subir para besarla
Creo que nunca voy a ser capaz de decir verdad más grande
que en mis manos abarco el mundo entero
cuando se entrelazan con las tuyas
Creo que nunca voy a ser capaz de besar
con menos necesidad de aire
acariciar con menos prisa
y abrazar con más fuerza
Creo que nunca voy a ser capaz de entender
qué clase de conjuro habita en mí
que me hace quererte
como si se pudiera hacer eterna
a una estrella fugaz
Lecciones de vida
Yo siempre he estado muy equivocada con la vida ¿Sabéis? Traté de creer ciegamente en una que no tenía ningún sentido, una en la que todo fuera diversión, pasárselo bien, y donde todos fueran buenos amigos y amigos de todos, hasta que la real me dio la hostia más grande que he recibido nunca. Ahora entiendo que la vida no es una risa constante, que hay cosas que hay que trabajarlas, y momentos para todo. Entiendo que hay amigos de bares, y amigos reales. Ahora he entendido que en los momentos duros no va a venir nadie a salvarte porque esos te los tienes que comer tú solo y tener los putos cojones de sacarte a ti mismo adelante, porque esa es la vida, a la única persona que está claro que vas a tener siempre es a ti mismo. He entendido que a veces con quererse no es suficiente, que a veces hay que dar la cara, hablar las cosas y cuidar de la relación, porque si no no sirve para nada. Y he entendido que otras solo te vas a encontrar con palabras frías que corten más que el propio hielo, y entonces sabes que por mucho que quieras, ahí no es. He entendido que a la vuelta de la esquina te puedes encontrar muchas cosas buenas, pero tienes que aprender a encontrarte y salir de las malas. Que a veces la familia es solo cuestión de compartir sangre, y que ese cariño lo puedes encontrar sin embargo en el vecino de en frente, o en aquella persona que viene de otro país buscando una vida mejor. Que todos queremos lo mismo, ser felices, pero muchas veces no sabemos hacer felices a los demás, y todavía pretendemos que los demás sí nos lo hagan a nosotros siempre. No es justo. Que se nos llena la boca diciendo que no somos superficiales, pero nos empeñamos en demostrar que sí lo somos porque salimos corriendo por la puerta de atrás en cuanto vemos algo que no nos gusta y encima mentimos diciendo que fue por otra cosa. Que somos cobardes, que no luchamos por lo que queremos y esperamos sentados a que la vida nos lo traiga en bandeja como si de verdad lo mereciéramos sin haber movido un puto dedo. Que somos egoístas, orgullosos, rencorosos. Que utilizamos a las personas como si fueran piezas de ajedrez y no tenemos en cuenta que son personas con sentimientos igual que nosotros. Que no cuidamos de las cosas, ni de las personas, pero luego pretendemos que no se vayan de nuestro lado. Que no valoramos lo que tenemos. Ni siquiera valoramos nuestra propia vida. Y es justo lo que hoy yo quiero hacer, porque a mí la mía me ha enseñado muchísimo, y yo sí le estoy muy agradecida.
Vacío
Mientras me río te cruzas en mi camino
y de repente las risas llegan hasta tu coche
En menos de dos minutos estamos desnudos
y en menos de dos segundos ya no sé
si estás encima o abajo
pero tengo algo claro
esto se acaba cuando tú acabes
Arrancas, me abres la puerta
y me voy a casa andando
menos mal que encuentro las llaves
Vuelve a ser fin de semana
esta vez tendré más suerte
acabo en tu cama
y tú por lo menos me dejas quedarme a dormir
pero te hablo del amor
y me miras con cara de qué es eso
Me despierto en ropa interior
al lado de un hueco vacío en la almohada
y de un móvil del que nunca recibiré una sola llamada
Mi madre me pregunta dónde he estado
y yo solo puedo pensar
en el siguiente fin de semana
maquillar un poco el vacío
y volver a conocer a alguien
que se encargue de desmaquillarlo