lunes, 27 de marzo de 2017

Un corazón desconocido

Amor, querer es correr en dirección contraria a las heridas. Olvidar es curar y sanarlas. Si mi corazón pensara, dejaría de latir. No te puedo querer más, pero tu ausencia me consume. Tu ausencia es la herida que nunca se cierra. La cicatriz que marcará de por vida aquel tiempo, un día como hoy, en el que dibujé en mis labios uno de tus besos inexistentes y quemé mis dedos con el deseo de decirte lo que mi boca siempre es capaz de callarse. Me dueles. Hoy me dueles. Hoy te siento incrustado en las raíces de mi alma, encadenada y rechazada, tras la valla de la libertad y el candado del desamor. Mi amor, cuánto me dueles. Cuánto te lloro en las noches frías. Cómo necesito tus abrazos, los que nunca he tenido. Abrazos que abarquen mis penas y resguarden mis sueños de la furiosa tormenta.

Una playa artificial. Un muro sin reconstruir. Una estatua de color gris. Escribir la palabra todo y tirar de la cadena para que al final nos quedara la palabra casi. En eso consistió nuestra historia. ¿Es que no me ves? ¿Es que no me sientes? No sientes que tiemblo, que me cuesta respirar, que me matas con la luz de tu sonrisa sin aún haberte visto... No ves que siempre corro porque trato de huir. Que nunca miro detrás de mi espalda porque me da miedo ver la oscuridad. Que cierro los ojos para sentirte más cerca, cuando ni siquiera estás menos lejos, sino más distante. No ves que me muero por ti, que voy al ritmo de tus emociones, que me calmo con tus palabras, que me hundo en tu alma porque se parece a la mía, porque la soledad ya no me parece tan fría. Porque eres mi abrigo, mis fuerzas, mi valor; corazón indomable.

Yo quiero clavarme en tu futuro igual que un título se clava en un libro, en la portada y para siempre. Me dan a menudo ganas de soltarte este tipo de barbaridades, pero corro el riesgo de que pienses que no quieres luchar por algo que no tiene complicación. No entiendes que la nieve ya no es bonita, que los días soleados ya no son cálidos, que las estrellas ya no brillan. Tú eres bonito, cálido como un beso, brillas por dentro. Todo lo bueno te lo has llevado tú y compartirlo contigo quiero. Eres mi sueño. Eres mis ganas de luchar porque eres mi meta. No es ella quien te llora por las noches cuando conversa a solas con tu apagada y persistente ausencia. Soy yo el rostro invisible que a veces ves en tus sueños.

A ti, que me has ganado poco a poco. A ti, que me has vencido. Que me haces soñar. No quise darme cuenta, pero te habías mudado al ático de mi alma. Me haces bien, me haces mejor... Me fascinas, me sanas, me llenas. Te quiero, te quiero mil mundos y te quiero más que el sol quiere a su luna. No soy la mejor, pero nadie sentirá lo que siento, nunca tan dentro, jamás tan sincero, por ti. Creo que alguna vez escuché tu corazón latir, fue cuando me dijiste te quiero. Yo estaba en mi ventana, siendo un obstáculo para el viento de levante, el que trajo ese dulce sonido hasta mi imaginación. Qué bonito fue. Qué grande fue para mí, y qué insignificante para ti. Basta no hablarte para sentir cien años de soledad triste y fría. Ojalá amor, aunque sea en un futuro, cada vez que mires tus manos sientas que te faltan las mías.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Soldado

¿A dónde van las tardes,
con tanta prisa?
¿Por qué el telón de la noche
cae de pronto,
negro y pesado,
y nos cierra el espectáculo
del dorado crepúsculo?
¿Quién se toma el tiempo
para afilar la espada
de la melancolía gris
que nos atraviesa la garganta?

¿Quién demonios
quiere llovizna,
pasos mojados
y manos frías?

Si pudiera atrapar la noche negra
en una taza de café...
Y dejar para siempre
en cámara lenta
al atardecer...

¿A dónde vas soldado,
que te desvías hacia mi corazón?
¿Por qué no guardas tu rifle,
si ya no tienes diana?
¿Por qué no disparas al aire?
Me apuntas a mí, que no soy nadie,
tan sólo alguien que de ti se enamoró.

¿Quién te aprendió a querer tan pronto,
que tan rápido hoy de ti se olvida?
Por ti yo ahora estoy en esta batalla,
por ti sé que no será guerra perdida.

¿Quién demonios puede vivir sin tenerte?
¿Quién diablos puede no quererte?
¿Quién es capaz de vivir sin ti,
de morir sin probar de tu elixir?

Si no despertara mañana, debes saber,
me habría gustado morir hoy en tus brazos.
Si no despierto sigo soñando;
el sol que desnuda el amanecer,
las estrellas que guían a los barcos.
El mundo está hecho de sueños abreviados
y la realidad se desmorona como el mojado papel.
Mientras yo no despierte...
Ven aquí, ven mi soldado.


Loes



sábado, 18 de marzo de 2017

La belleza de las cosas

La suerte no se aferra a los tréboles sólo para no perderse. Las hojas no caen de los árboles por la voluntad del viento. La luna no llama a la marea, ni las olas corren ansiosas a la orilla en busca de su espuma. Los pájaros no vuelan por buscar, ni por encontrar una salida. La lluvia no salta de nube en nube, ni salta al vacío. En invierno las estrellas tienen frío, y la madrugada también lo siente.

Lo malo siempre nos lleva ventaja, y lo bueno se esconde detrás de nosotros. El camino confunde y las puertas se distorsionan. La luz daña la vista, y la oscuridad nos abraza. Siempre cuando más frío hace. El cielo queda alto y el suelo parece estar aún más cerca, cuando nos damos de bruces contra él.

He querido ser fuerte, he querido vivir de los sueños y refugiarme en la bohemia. Pero me hace más daño cantar notas alegres y saborear el tono de mis lágrimas tornadas de nostalgia y pobre compasión barata. Me he dado la mano y he imaginado estar a salvo de las adversidades de este misterioso y cruel mundo. He cerrado los ojos y lo he sentido, esa fuerza que nadie más te da, que sólo tu alma te brinda. Esa fuerza que te da las ganas de vivir. He callado todo lo que he tenido que decir y me lo he guardado para mí. Porque soy egoísta, porque nunca es suficiente, y porque siempre quiero más.

Que nadie comprenda mi sonrisa y que nadie comparta mi alegría. Que todos se pierdan en mí, y que no sepan quién soy. Me es indiferente. Quiero más. Mi camino es para mí, y sólo hecho para mis pasos. No quiero a nadie más aquí conmigo, no quiero que nadie me acompañe en el camino. Es cosa mía si me quito los zapatos y voy descalza. Eso a nadie le importa. Y yo, por mi vida, quiero más.

Quiero ver salir el sol cada mañana y quiero escuchar a los pájaros cantar. Quiero beber café y leer un libro cada tarde. No cualquier libro, uno de esos con páginas amarillentas y olor a tiempo pasado. Uno de esos libros que nadie lee, nunca. Quiero salir a la calle de madrugada y mirar al cielo, contar la infinidad de estrellas que brillan en él. Quiero sentir el aire frío rozar mi cara y mover mi pelo de lado a lado, arriba y abajo. Quiero dormir en los brazos de la naturaleza, y no quiero que nadie me abrace, ni me despierte por la mañana.

No quiero que nadie me bese, no quiero más historia de amor que respirar la belleza de la luna, cuando la miro por las noches.
Quiero ser diferente. No quiero parecerme a ella para agradarte más a ti, ni quiero ser como él dice que debo ser para llamar tu atención. Quiero ser como soy, porque así soy, bohemia, soñadora, escritora perdida en mil mundos. Todos los que invento, a todos los que pertenezco. Y que nadie lo entienda. Me gusta disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, aquellas que continuamente se presentan ante nuestros ojos pero nadie ve. El cielo, el mar. Una hoja que se mueve alrededor del silencio, bailando para él. La belleza de las cosas. Muero por y vivo para saborear la esencia de la vida. Me hace ser mejor. Más grande. Inmensamente grandiosa y especial. Y no me importaría ser la única en el mundo, si puedo seguir siendo como yo soy. Sólo Lucía, como lucía el sol aquella mañana de agosto en la que nací.

Loes❤

jueves, 2 de marzo de 2017

Una vieja amiga

Esto es para una vieja amiga
a la que conocí hace muchos años.
Rubia o morena, de ojos claros u oscuros,
tan bonita como tú te la imagines,
tan perfecta como siempre la mires; un mundo.
Ella era grande, y yo, su niña pequeña.
Sin embargo, yo la vestía con su hermoso velo.
De noche, juntas mirábamos a las estrellas,
y pasábamos las horas entre libros y sueños.
Con y de las letras diseñábamos nuestro hogar,
nos dábamos la mano, y el cielo nos invitaba a volar.
Ahora ella está conmigo
y me avisa de aquello que vendrá,
me abraza cuando a mi piel la besa el frío,
y si huyo me ofrece una salida para poder escapar.
Se enreda entre las palabras y le gusta jugar
a que está por encima de ellas,
como se elevan las estrellas,
como el sol escala cielo arriba desde el mar.
Me encuentro con ella cuando voy de viaje,
la veo cuando voy a la playa, bendito atardecer,
sentada entre las rocas y el mar, sin ánimo de envejecer.
Si me corto me pone el vendaje,
si me duele hace que el dolor se calme,
y me besa la frente antes de irme a dormir, cada vez.
Ella vive en mi cabeza,
y en momentos como éste sale a la luz,
cogida de mi mano, porque ella es mi destreza;
ella nunca me sobra cuando siempre me faltas tú.
Ella es paciente conmigo
y auténtica con los demás.
Anclada a tus estribos,
enamorarse de ella es algo natural.
Bonita como pocas, ella es capaz
de hacer mi nombre como es ella; Lucía,
como ella sería,
real y de belleza, como es la esencia de la poesía.

jueves, 23 de febrero de 2017

Acero

El sol alumbra los luceros
que a oscuras y sin luna
lloran todo un universo
cuando a las estrellas acunan.
El cielo enamorado
cobija a las nubes
tras conocer el engaño
la lluvia lo consume.
El camino sin brújula
el tiempo sin reloj
la mar sin marea
el horizonte sin puesta de sol.
El bosque ríe
lo que los árboles bailan
las flores lloran
sin lágrimas en la cara.
Tristeza cuando se va la noche
tristeza cuando amanece
bohemia cuando permanece el día
cual gato dormido frente a su porche.
Música de las olas
melodía en la orilla
la espuma baña las rocas
de agua clara y rosa plastilina.
Las hojas son de papel
y danzan con el viento
el mundo que es de cartón
parece que fuese de acero.

lunes, 20 de febrero de 2017

Lo que dejé por ti

Por ti dejé mi pena
en el mar de mi llanto.
Por ti dejé la luz del faro
y caminé en la tiniebla.

Por ti dejé el viento
arrasando a su paso.
Por ti dejé a la lluvia
dormida caer del cielo.

Por ti dejé a la luna,
calmar el llorar del mar.
Por ti callé mis palabras mudas
y dejé en silencio mi herida sanar.

Por ti dejé al frío morir
en los brazos del invierno.
Por ti dejé a mi corazón vivo
sentir lo que viva siento.

Por ti dejé a mi tristeza
olvidar un día malo.
Por ti dejé al miedo
llorar abandonado.

Por ti dejé mi sueño
clavado en tus ojos magos.
Por ti dejé a mis labios
pronunciar tu nombre en verso.

Por ti he dejado mis ganas
ancladas a tu vida.
Por ti me he despedido
de los sangrantes ojos de la despedida.

Por ti he dejado cerrado
el libro de lo vivido.
Por ti ya me he olvidado
de las frías manos del olvido.

Por ti he dejado mi alma agradecida
sonreírle a tus palabras.
Por ti he dejado mis palabras
en tus manos protegidas.

Por ti he dejado mi felicidad
ser feliz gracias a la tuya.
Por ti he dejado mi compañía
de tu lado no irse nunca.

Por ti he dejado mi alegría
confundirse en tu sonrisa.
Por ti he dejado mi sonrisa
ser consecuencia de tu alegría.

Por ti he dejado a mi vida
enamorarse de tu silencio.
Por ti dejaré a mis gritos
gritarte que te quiero.

Por ti yo he dejado
todo cuanto he tenido.
Por ti he llorado
lo que yo más he querido.

Por ti he perdido
lo que te he dado.
Por ti he ganado
lo que contigo vivo.


Aunque sólo sea un sueño.

Por ti dejé la inocencia del deseo
perdida en tus estribos.

Mario C.

viernes, 10 de febrero de 2017

A mi tercera abuela

Hoy me he levantado
con el pecho cogido,
cargada de lágrimas
y de recuerdos vivos.
Hoy me he levantado
con la mirada triste.
A mi lado no te veo,
de mi vera te fuiste.
Tu casa vacía
llora tu ausencia
mientras subes al cielo
y ante Dios te presentas.
Espera tita,
no vueles tan alto.
Espérame tita,
espera y dame tu mano,
que no quiero
que vayas sola.
Que tu viaje
no sea en vano.
Hoy me he levantado
y tu foto he encontrado,
más vieja y arrugada
la vejez te disfrazaba.
Porque no eres guapa,
tú eres bonita.
Te he visto por dentro
y sé que brillas.
Hoy me he levantado
y he recordado
el parque,
la luz de la azotea
y tus historias
para que comiera.
Hoy me he levantado
y te he echado de menos.
Hoy me he levantado
y me has faltado.
Pero te llevo siempre conmigo,
guardada muy dentro.
Bajo llave te escondo
porque olvidarte no quiero.
Hoy me he levantado
porque se me olvidó decirte
que tuve tres abuelas.
Hoy me he levantado
para decirte, tita,
que tú fuiste una de ellas.

jueves, 9 de febrero de 2017

Crítica al dolor

Me duele la lluvia,
y fuera el sol brilla.
Me duele el silencio;
los demás gritan.
El grito en silencio de mi garganta
destruye con ánimos mi voz.
Ronca yo lloro enfadada
tras la puerta que nunca se abrió.
La puerta permanece cerrada,
la llave en manos de nadie.
Yo estoy en esa habitación,
sin ventanas ni cristales.
El cristal que es mi corazón,
hoy en pedazos se parte.
La razón todos la desconocen,
mi dolor nadie lo comparte.

Me duele el tiempo
que oxida las vías del tren.
Me duele el viento
cuando siempre promete volver.
Me prometieron que aquel árbol viviría cien años,
al igual que aquel gato vivió siete vidas,
lo que queda tras la muerte;
el adiós antes de la huída.
De donde vengo huyo,
sin rumbo fijo corro,
cuál será mi destino,
sólo los atajos cojo.
El atajo en vez de corto es
un camino menos largo,
que al final siempre me lleva con
la soledad y duermo en sus brazos.

Me duelen las familias,
que familias se consideran.
Me duelen las Navidades sin hogar;
me duelen los inviernos fríos sin tener chimenea.
La chimenea de mi casa se rompió
cuando mi padre dijo adiós,
mis abuelos y mi tía quisieron ayudarnos,
pero Dios se los llevó.
Y la casa por bandera nos lleva
a mi madre, a mí y cómo quisiera
verla feliz en su madriguera,
ser maga pa' que ella todo lo tuviera.
Y yo tengo una pena en el alma
de verla llorar por mi padre.
Y yo le rezo a la luna en el alba;
por favor que como tú su fuerza sea grande.

Me duele el 14 de Febrero;
maldito día de San Valentín.
Maldito sea el amor de los enamorados,
aquel amor que se olvidó de mí.
Me duelen los ramos de flores
porque a mí nadie flores me regala.
Me duelen los bombones,
ni los recibo ni me los mandan.
Me duele el aire frío que me roza,
cuando no hay brazos que me rodean.
Me duele caminar sola por la calle,
entre el gentío que se abraza y se besa.
Me duele saber que pienso
que me duele pensar que sé
que cuando yo invisible me siento
nadie me mira y él no me ve.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Mi mejor sueño

Sonrisas en rostros ajenos,
felicidad en el ambiente.
Risas que escapan de besos,
besos que se da la gente.

Mi bicicleta sin cadena
yace tendida en el suelo.
Mechero sin gas en mi bolsillo,
lágrimas rotas en mi pañuelo.

Qué mala es la envidia,
y qué mala es la soledad.
Qué tristeza la del pájaro sin alas,
qué triste el no poder volar.

Estás en las raíces de mis pensamientos,
maldito amor poco generoso,
que a los demás les das de más,
y a mí no me dejas probar ni siquiera un poco.

Ni mi padre ni mi madre,
ni mi tío ni su hambre,
ni mis abuelos; mis ángeles,
ni tengo novio, ni tampoco tengo amante.

Ni mis amigos ni mis amigas,
ni los chupitos ni los cigarros,
ni Migue Benítez ni su guitarra,
ni siquiera la luna calma mi llanto.

Ni la poesía ni la novela,
ni el verso ni la prosa.
Ni el brillo de las estrellas,
también ellas me abandonan.

Me siento sola y no lo estoy,
la soledad me acompaña hoy.
Mañana me abandona,
y me vuelvo a sentir sola.

El hermano que nunca tuve
es quien llora mi tristeza.
Me da la mano y me abraza,
parece que conmigo estuviera.

Qué suerte la de aquellos hermanos,
que a veces discuten y recelan enfadados.
Qué suerte tienen y no lo saben,
de poder mirar y verse siempre al lado.

Pobre pez fuera del agua,
pobre flor la que fue cortada.
El horizonte llora la despedida
del sol y la mañana.

Y yo lloro en la noche,
cuando el frío me abraza.
Y lo hago sin reproches;
lloro sola y desconsolada.

¿Dónde está el amor
del que tanto hablan?
Donde estoy yo
ni cura ni sana.

Las heridas me las cobro,
con las flechas que falló Cupido.
Disparo contra todos los enamorados;
a quienes el amor les mantiene vivos.

No es más grande la rabia que el dolor;
es más grande la herida de mi corazón.
La grieta que se abre y me araña,
los ojos se me cierran en calma.

Dormida puedo soñar;
risas que escapan de nuestros besos;
respiro el aire que escapa de tu risa;
tu risa es mi mejor sueño.

lunes, 6 de febrero de 2017

Te quise sin querer

Porque la lluvia es el llanto del cielo, mi cielo hoy llora tu ausencia. Porque la noche aborrece el frío del invierno, de madrugada extraño el abrigo de tu presencia. Porque los nervios se esconden debajo de la piel, he temblado de frío al creer y no verte de lejos. Porque el corazón nunca miente sin saber, te pienso un instante y siempre me sacude el pecho.

Lo siento. No quise hacerlo. No quise sonreírle a tus fotos. No quise echar de menos tus mensajes. Te quise sin querer, porque se me fue de las manos. Irónicamente, te pido disculpas cuando ya te has mudado al ático de mi alma. Te ruego que me perdones, cuando el daño ya está hecho. Me disculpo cuando ya he metido mis narices en tu vida, cuando ya he destrozado mi sueño, escribiendo tu nombre y dibujando corazones anónimos en el aire.

Te lo explicaré para que lo entiendas; no entiendo las razones de mis sentimientos, y no comprendo mis motivos para quererte. No me conoces y no te conozco, pero tal vez de eso se trate la suerte.
No sé si eres de comedia o de ciencia ficción, y tampoco sé si prefieres la playa o la montaña. No conozco tu color favorito, y desconozco si eres de verano o si bien eres de invierno. Déjame conocerte sólo un poco mejor. Déjame conocer tus manías, déjame saber qué te preocupa, qué te gusta, qué te divierte, además del fútbol y la música. Cuéntame tus miedos, háblame de tus alegrías. No puedo evitar interesarme por ti, si bien lo hago cada día.

Siento alegrarme cada vez que me hablas. Siento sentirme afortunada cada vez que me escuchas. Siento decírtelo ahora. Ya sé que no contabas con ello, y créeme cuando te digo que mi razón tiembla al recordar tu nombre. Esa razón que desconoce de qué estás hecho, que a mí tanto me gusta. Esa razón que calla tímida cuando de mis sueños le hablo. Aquella que a la valentía ya no reclama desde que te conoció. Y realmente no sé quién eres, pero habitas en las raíces de mis pensamientos. Incansable melodía que suena sin parar, un paréntesis en mi vida, una oportunidad de amar.

¿Cómo se puede echar de menos algo que nunca ha sucedido? Yo echo de menos lo prohibido; cada mirada, cada beso, cada abrazo, los paseos por el parque, una película en el cine, las velas de mi tarta de cumpleaños y tú mi deseo concedido. Echo de menos nuestros momentos juntos; las risas y los llantos, la complicidad y el acuerdo. Echo de menos tenerte a mi lado. Quizás sueño más de lo normal, tal vez para ti sea demasiado. Déjame soñarte sólo un poco más.

Lo siento. Sólo recordamos lo que nunca sucedió. Perdóname, pero aún recuerdo aquel concierto de Kellin Quinn donde los gritos de la multitud se hacían inexistentes ante el silencio de los besos de nuestros cómplices labios.

martes, 24 de enero de 2017

Toda una vida para adorarte

Adoro tus pecados;
sacrilegios consentidos.
Adoro tus fuertes;
la piedra en el camino.
Adoro tu sonrisa;
mi más mejor amiga.
Adoro tu abrazo;
sentarme en tu regazo.
Adoro tu mirada;
reflejo de los débiles.
Adoro tu espíritu;
el alma de los valientes.
Adoro tu reír;
a los vencedores vencer.
Adoro tu llorar;
lo importante es participar.
Adoro tu ilusión;
de la mano caminar.
Adoro tu temor;
soltarse antes de saltar.
Adoro tu sueño;
cuna de los poetas.
Adoro tu realidad;
ningún poeta despierta.
Adoro tu alegría;
soñadores que sueñan.
Adoro tu tristeza;
soñadores que no se despiertan.
Adoro cada cosa que aconteces;
el horizonte es el punto
donde se besan el cielo y el mar.
El sol ver, con la luna dormir, a las estrellas tocar.
Adoro tu ser;
mi misma existencia.
Adoro tu existir;
tu acto de presencia.
Adoro tu vida;
pues tú la vida eres.
Adoro tu muerte;
los grandes poetas nunca mueren.


sábado, 21 de enero de 2017

El frío invierno

El invierno es tan frío,
que congela la sonrisa de las estrellas,
me resbalo en el hastío,
no te conozco con certeza.

Me recuerdas a la primavera,
agradable como una brisa pasajera.
Tras los árboles me escondo;
a las flores les canto.

Les canto el cuento de tu mirar,
les recito el poema de tu voz,
tras la rama la flor sonríe;
el cielo triste comienza a llorar.

El invierno tiene frío,
desde que la primavera se llevó su calor.
¡Ay, de mí! Desde que me lo robaste,
vivo enamorada y sin corazón.