La vida es como un juego de cartas, suerte que yo todavía conservo los comodines sobre la mesa y los ases bajo la manga.
domingo, 22 de noviembre de 2020
Mientras haya bares
jueves, 8 de octubre de 2020
A mi mejor amiga
Es curioso cómo la vida nos va presentando personas y ocasiones para ser de unas u de otras. Con algunas sentimos frío, con otras calor. Hay personas que con sólo una mirada pueden hacer volar nuestra cabeza y otras que te darán la mano aun cuando las tengan ocupadas. Hay personas con las que te pierdes y sólo después te encuentras, y otras que te hacen sentirte perdido desde el principio pero al final siempre logran encontrarte y enderezarte el camino. Hay personas con las que tienes un idioma especial y otras con las que simplemente no necesitas pronunciar palabra. Hay personas que te hacen brillar y otras que brillan contigo.
Y es curiosa también, la manera que tiene la vida de lanzarnos de brazos en brazos de diferentes personas, pero lo que siempre le agradeceré es que nunca se haya olvidado de devolverme a los más cálidos que alguna vez me pudieron abrazar. Los de ella, mi mejor amiga.
Nuria A.C
martes, 6 de octubre de 2020
Reflexiones
Podemos decir lo que queramos, y tratar de convencernos de nuestras propias mentiras, pero nuestros ojos siempre se adelantarán a nuestras palabras a la hora de hablar
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Me pregunto cuántos inviernos más tendrán que pasar hasta que consiga olvidarme de ti.
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No sé qué es más peligroso, si una mujer herida o una mujer enamorada. Diría que la unión de ambas es explosiva.
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Me sobran dados para tentar a la suerte si hablamos de ti.
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Mantengo mis últimas esperanzas aferradas a las alas de la mariposa que rige la teoría del caos.
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Aclaración: tener un trastorno mental no es sinónimo de estar loco.
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Os aseguro que no necesitamos de nadie para ser felices. Sólo necesitamos de nosotros mismos. (Ojalá lo hubiera sabido antes).
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Los médicos salvan vidas, pero los psicólogos también.
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Las palabras pueden hacer magia.
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Normalicemos que tener un carácter fuerte y ser una buena persona son dos factores totalmente compatibles.
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No sé qué tiene el negro de tus ojos, que me hace dudar que la oscuridad sea mala.
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Como si ese día cuando dibujaste un corazón en la ventana de mi coche mientras yo te miraba desde dentro hubiéramos sabido que ese sería el final.
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Estoy aquí para vivir mi vida, no para que tú la entiendas.
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No os podéis imaginar la magia que puede llegar a hacer la poesía, la prosa, los versos, las letras en general. Lo sé bien porque he recuperado a personas muy importantes en mi vida a través de una carta. Cuando no os quede nada, siempre os quedará escribir. Aunque esta sociedad lo infravalore.
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No sabes lo que ha significado para mí que me hayas puesto en el coche la canción que te dediqué en la carta que te escribí. No he conocido sensación más bonita que la de ver las luces de la ciudad mientras la escuchábamos juntos en silencio.
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Si alguna vez me preguntan, les diré que por mí lo diste todo, que recogiste las flores de toda una primavera y me llevaste a todas las playas en verano. Si alguna vez te nombran, siempre entenderé por qué fuiste tú la persona que más me quiso alguna vez. Gracias.
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No me mires como si hubiera un mañana en el que nuestras miradas sobrevolasen puentes de acero. No me acaricies con la inocencia de un niño que cruza la calle corriendo detrás de su balón. No intentes convencerme de que hay algo seguro en medio de esta tormenta de sentimientos que se esquivan en un último intento de olvidar lo que siempre recordaremos.
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Gracias a la vida por darme una segunda oportunidad. Ahora me gusta ser yo. Me gusta ser libre. Me gusta andar sin ataduras y mirar sin máscaras. Me gusta acariciar sin guantes y besar sin pintalabios. Me gusta el gran espacio de mi libertad, transparencia, seguridad y calma en el que he convertido mi vida. Ahora sí.
sábado, 25 de julio de 2020
Haz que no muera sin besarte una última vez
domingo, 5 de julio de 2020
Nunca más seremos nunca
Calle noventa y ocho
por la calle noventa y ocho
levantaremos el rostro
y agacharemos nuestros temores.
Nuestras miradas se saludarán
en un efímero intento
de terminar lo que un día
dejamos a medias.
Haremos el intento
fortuito pero en vano
de reconocernos como aquellos
que protagonizaron la historia de ayer
de hace unos meses, de hace años
pero nuestra coraza impedirá
que aquellos rastros sean visibles
y poco a poco iremos avanzando
tristes pero con orgullo
en dirección cada uno
a una esquina opuesta.
Pero ninguno sabremos
que aquellas sendas esquinas
a fin de cuentas desembocarían
en una misma calle
en un nuevo punto de partida
para ambos.
Ojalá que para cuando ese día llegue
ninguno de los dos estemos soñando.
martes, 16 de junio de 2020
Nuestra espinita
el ver cómo te quemaban cuando hablaban de más.
Tus pantalones rojos, porque eran rojos.
Mis pantalones burdeos, porque eran burdeos.
Las cuatro huellas que llevas siempre dibujadas detrás.
En los días de sol, la Sombra de alguien más,
en los días de lluvia, tuya nada más.
Qué fácil suenan las cosas cuando se oyen,
qué difícil cuando se dicen,
casi imposible llegar a hacerlas.
Una cosa es echar de menos,
y otra, echar a secas.
Yo llevo tiempo lidiando con ambas.
Siento tanta desazón
que por momentos creo que La Tierra es hueca.
Si pensabas que ya me había mudado a Marte,
aún sigo aquí, en el mismo sitio donde me dejaste.
Y no, no quiero sonatas de primaveras tardías,
no quiero besos ni estaciones
con vagones que te suban al cielo.
Tampoco quiero flores efímeras
ni palabras torpes y vacías.
Tan solo quiero que entiendas
que sé cuánto duele nuestra espinita,
porque yo también la llevaré siempre
clavada en el alma como una herida.
lunes, 8 de junio de 2020
50 cosas sobre mí
2. Amo a los bebés, pero no soporto a los niños.
3. Detesto la Navidad porque no tengo con quien celebrarla.
4. El plan que más me gusta es ir de fiesta.
5. Mi mayor estado de calma lo consigo leyendo un libro al atardecer en la playa.
6. Tengo ansiedad social.
7. Soy amante incondicional de Migue Benítez y todo el garrapaterismo.
8. Me encanta escribir poesía y prosa poética.
9. Tengo el carné de conducir desde hace dos años pero siempre me sigo poniendo nerviosa cada vez que tengo que coger el coche, no me gusta conducir.
10. Siento un irrefrenable amor hacia los animales que no puedo llegar a consumar porque no me dejan tener mascota.
11. Echo mucho de menos mi vida de antes y a todas las personas que tenía en ella.
12. Me encanta viajar y el coronavirus me ha jodido mis planes de ir a Sevilla, Ibiza y Albufeira.
13. Mi psicóloga dice que es la primera vez que conoce a alguien así.
14. Por estar siempre ayudando a los demás la gente se ha acostumbrado a utilizarme.
15. Siempre quiero hacer el bien y al final suelo hacerme daño a mí misma y a los demás.
16. Fumo porque me aburro y por matar los tiempos muertos y de ansiedad pero no tengo a penas abstinencia.
17. Tengo muchísima fuerza mental para superar las cosas malas aunque a veces me canse.
18. Odio enormemente que mi habitación todavía esté pintada de rosa.
19. Encajo con muy poquita gente pero cuando encajamos somos una bomba atómica.
20. Veo mi pasado regular, mi presente malo y mi futuro bueno.
21. Para mí lo más importante en la vida no es la familia ni el amor ni el dinero, es la amistad.
22. No puedo dormir con la puerta abierta.
23. No puedo leerme dos libros ni verme dos series a la vez.
24. Por Trece Razones en Netflix me hizo confirmar lo que yo ya sabía: la sociedad es una mierda y la gente solo va a lo suyo.
25. Siento que no encajo en este mundo.
26. Soy amante de la Ginebra rosa.
27. No puedo salir de mi casa sin pintarme los labios.
28. Tengo una extraña obsesión con tomar el sol.
29. Lo que peor se me da en esta vida y lo que menos me gusta es el deporte.
30. Me encanta demasiado la comida.
31. Estoy más ciega que Santa Lucía.
32. No uso lentillas porque no me hago a la idea de tener que llevar las uñas cortas.
33. Me agobio cuando paso demasiado tiempo en grupos grandes de personas que no conozco.
34. Necesito mi espacio personal y tiempo para mí a menudo.
35. O soy muy fría o soy muy cariñosa. No tengo punto medio.
36. No me acostumbro a llevar faldas.
37. Tampoco a llevar tacones.
38. Me gusta comer hielo picado.
39. Mi película favorita es De Padres a Hijas porque describe mi vida.
40. Llevo toda mi vida acostumbrada a ir de casa en casa formando parte de familias ajenas durante algunos meses mientras no tengo la mía propia. Triste pero maníaco.
41. Nunca me verás encendiendo un mechero con el dedo índice.
42. Nunca me verás con el pelo corto.
43. Me gusta callar y observar mientras a los demás les gusta hablar por hablar.
44. Siento dependencia emocional demasiado pronto con cada persona que entra en mi vida.
45. Tengo 2 casas y ninguna familia. Irónico.
46. Odio que la lluvia me salpique las gafas.
47. Me encantan las esponjas de bebés.
48. Adoro darme baños y hace siglos que no me doy uno.
49. Cuando me río de verdad suelo llorar.
50. Siempre voy a amar todo lo que tuve. A las personas también.
viernes, 29 de mayo de 2020
Tú y yo
Me gusta pensar que el azar es nuestro mejor aliado, y que nos va cediendo carta a carta hasta que consigamos ganar la partida. Porque ya sabemos que las prisas no son buenas compañeras, de hecho varias veces nos ha dado tiempo hasta de dormirnos entre canciones, y despertarnos y no saber cómo ni por dónde retomar lo que estábamos haciendo antes. A veces, eso también me gusta.
No creo que dos mas dos siempre tengan que ser cuatro, a la vez que no creo que haya una manera perfecta de hacer las cosas. Tú siempre las has hecho como te han salido en el momento, en el lugar y desde el corazón. Y yo me he aferrado todo este tiempo a esa idea para poder comprendernos a los dos, porque una de dos, o yo ya era también así, o tú me has hecho serlo. Y no, tampoco me disgusta. Nos hace ser especiales, y nos hace serlo juntos, cada uno en su terreno.
Y así hemos estado todos estos años, jugando a balancearnos sobre la fina cuerda del límite, sin saber qué acabaría pasando y apostando a poder rozarnos las manos sin caernos al otro lado, y disfrutando de ello como dos niños en la nieve una tarde de invierno, como si no pasara nada, como si no fuese peligroso, haciendo de ello nuestro pequeño juego propio. Mientras tanto ha ido pasando el tiempo, y sigo viendo en tus ojos lo mismo que vi aquel día, un desafío que me tomaría mi tiempo completar. Y ya ves, a pesar de cada intento, aquí estamos tú y yo, todavía sin estar❤️
viernes, 8 de mayo de 2020
Reflexiones
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Qué guapo estabas cuando sonreías mientras bebías cerveza del botellín mirándome de reojo.
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Qué difícil está en esta vida conectar mentalmente con alguien.
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Noche 5. Tengo por costumbre cortar la flor. Tú, arrancarla.
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La vida es bonita. Los seres humanos somos una mierda.
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Sé que eres la persona, pero también sé que a nuestro momento le queda todavía mucho por llegar.
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Noche 6. Qué pena que cuando te vi pasar aquella noche no siguiera tus pasos de cerca. Probablemente me habrían llevado hasta la puerta azul marino de tu coche, y él a las estrellas azul cielo.
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Siempre me llamaste la atención, pero nunca me lo tomé demasiado en serio.
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Hay mucha gente increíble suelta por ahí.
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Noche 8. Te echo de menos. No, echo de menos lo que me hacías sentir. Pero no te lo voy a decir.
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El mundo se mueve por el dinero, no por el talento.
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Gracias a ti, pasé de buscar una aguja en un pajar a buscarla en una paca de heno.
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Si me hubieran dicho que ese iba a ser el último abrazo que te daría, te habría abrazado mucho más fuerte, te lo juro abuelo.
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Noche 9. Te amé tanto que hasta donde había un pequeño lago quise ver el mar.
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Hoy voy a colgar una cruz por cada persona que quiso irse de mi vida y voy a plantar una flor por cada persona que llegó para quedarse.
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Quién me devolviera a aquella noche de estrellas fugaces buscándose en un efímero cielo...
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Eres nueve meses mayor que yo. Te quise tanto que te esperé hasta para nacer.
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Noche 7. Eres como el algodón de azúcar una tarde de invierno, y yo como una niña pequeña que aún no ha merendado.
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Tenemos que entender que algunas personas son solo pasajeras y no está mal, forma parte de la vida. Lo que hay que hacer es aprovechar todo lo bueno que te dejaron al irse y ya está.
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Nunca he entendido bien en qué momento exacto se deja de querer a alguien. Pero sí he entendido que los recuerdos son algo que siempre vas a llevar contigo, y a ellos sí que los tienes que querer.
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Tras mucho tiempo sin entenderlo, tú me hiciste verle el sentido a eso de que si de verdad quieres a alguien la mayor prueba de amor es dejarlo ir, y aunque me duela muchísimo, te lo agradezco enormemente.
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Generalmente la gente joven de esta nueva sociedad es mala. Nos movemos por el egoísmo, la envidia y el rencor. Nos dejamos llevar por frases como "me han dicho que ese es tal" o "me han dicho que esa hizo tal". Nos fijamos en lo que las personas nos han hecho, pero no en los motivos que les llevaron a ello. Nos aprovechamos de las oportunidades sin importarnos los sentimientos de los demás, utilizamos a las personas para nuestro propio beneficio y luego nos reímos de ellas a sus espaldas. Nos guiamos por las críticas y los estereotipos y nos arriesgamos muy poco a conocer a las personas de verdad, más allá de la imagen que den o de la etiqueta que les hayan puesto. Qué lástima.
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El día que falte en este mundo quiero que la gente me recuerde como la chica que escribía poesía, que contaba cuentos y verdades, que arañaba el papel con la punta del bolígrafo, escribiendo historias sin final. Quiero que me recuerden como la niña de las cartas, de las notas anónimas, y de los textos en Instagram. Porque yo no necesito tener ni un motivo ni una excusa para escribir, ni para escribirle a alguien. Y eso es lo mejor que he podido tener en mi vida y que he podido regalarle a los demás.
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La verdad es que el día que me muera no me pesará nada. He conocido la amistad, he conocido el amor, he descubierto cuál es mi vocación y he vivido de ella (no hablo de dinero, sino de algo mucho más importante), he sabido qué se siente al llorar entre unos brazos que te consuelan y he conocido la sensación de reír hasta tal punto de ahogarme entre lágrimas. ¿Qué más puedo pedirle a la vida?