lunes, 26 de enero de 2026

Formas de querer

Para mí existen dos formas de querer. La mental y la física. La primera es querer, la segunda es amar. Puedes querer con el cerebro, pensar que amas, decir que amas, creer que amas. Aquí englobo a la conexión mental, cuando sientes que conectas con alguien, cuando te diviertes con alguien, cuando eres feliz con alguien. Sin embargo, para mí, cuando estás enamorado de verdad es el cuerpo quien siempre te avisa antes. La sensación desbocada en el pecho cuando le miras de cerca, la electricidad en el roce de las manos al coincidir encendiendo la radio del coche, sentir que te falta el aire en una estancia y tener que salir porque le has visto, el temblor de piernas, de manos, de pestañas, los sueños a medianoche con espasmos y sudor al despertar. Y esto puede llegar a ser compatible con lo primero, pero creo que aquí la clave es el tiempo, pues mientras con la mayoría de las personas esa sensación acaba decreciendo, existe una clase de magia que hace que aunque pasen los años tu cuerpo vuelva a reaccionar de la misma manera cuando se encuentra con aquella otra. Enamorarse así de alguien es jodidamente difícil, pero de cojones, y te va a pasar una o dos veces en la vida, no más. Por eso creo que insistimos tanto en buscar esas sensaciones físicas intentando provocarlas mentalmente con otras personas, pero no, solo cuando sea el cuerpo el que mande sobre tu mente, y no lo veas venir, estarás enamorado de verdad.

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