viernes, 30 de enero de 2026

Yarazunoame

Hoy llueve, pero no sé si más dentro que fuera. La lluvia se lleva las canas de tu pelo y arranca de tu mano la bolsa de caramelos. Qué oscuro es todo ahora que solo eres estrella. Qué dura se hace la vida sin tu abrazo al final de la escalera.  
Y de ti ¿Qué me queda? Un par de decenas de fotos con un par de copas en la mano, reflejo de las fiestas donde siempre dejábamos rastro. Una canción olvidada en el país vecino, una caricia dormida a la melena que creció contigo, y que hoy ya no está. ¿Qué fuimos en realidad, querida? ¿Qué tan alto lloraron esas sirenas por nosotras aquella noche, que aún en esta las puedo escuchar? Y tú, querido amor. ¿Eres amor o desamor? ¿Eres la boca que besa o la que muerde? ¿La mano que sostiene o que retuerce? ¿Los ojos que alumbran o que ciegan? ¿El cazador que dispara o el que cuida a la presa? ¿Quién eres? ¿Aún existes? ¿O solo es tu fantasma el que comparte conmigo los cigarrillos cada noche? Que el agua cale, que el agua limpie, que el agua arrastre. Que el agua ahogue y lo lleve todo consigo, excepto aquello que aún conservo, mi nombre. 

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