viernes, 6 de marzo de 2026

A mí sí me gustaba tu nombre

Te besé hasta quedarme con los labios dormidos

te abracé hasta arañarte la espalda

te escuché hasta quedarme sorda de tus latidos 

te leí hasta darme cuenta de que eras tú quien lo subrayaba

Te quise hasta que el amor vivió las cuatro estaciones

te perdí hasta darme cuenta de que te amaba

te odié cuando vi mis latidos muertos en el suelo

me enamoré de cada una de tus pestañas

-y ni siquiera me lo habría creído-

Te sonreí por el simple placer de sumarme a la curva de tu boca

y al final me reí tan fuerte

que tuviste que llamarme loca

Me estrellé mil millones de veces contra el muro

y todavía sigo pensando que detrás de él está la libertad

Hemos estado ahí arriba, te lo juro

mirando a la luna a puntito de saltar

Te he dolido hasta quedarme sin a quién dañar

Me has dañado hasta quedarme sin herida que sanar



El “pero” de esta historia

que por ti volvería a sangrar

porque el rojo

                      siempre

                                   seguirá siendo

mi color favorito

                          -después del de tus ojos

                           que ojalá ya nunca

                           se vuelvan a cerrar-

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