Y ojalá vinieras
una tarde de invierno
de lluvia y tormenta
a la puerta de mi casa
sin paraguas y con la ropa mojada
con los ojos cansados
y el alma pesada
y me dijeras que te has recorrido a ciegas toda la ciudad
esquivando estrellas y bordillos encharcados
con el móvil en el bolsillo
sin batería y apagado
con la mariposa ahogada en el centro del pecho
y el corazón en la mano
dentro de un puño tan apretado
que no le dejase latir
y todo eso
solo para decirme
que sigues calado hasta los huesos por mí
una tarde de invierno
de lluvia y tormenta
a la puerta de mi casa
sin paraguas y con la ropa mojada
con los ojos cansados
y el alma pesada
y me dijeras que te has recorrido a ciegas toda la ciudad
esquivando estrellas y bordillos encharcados
con el móvil en el bolsillo
sin batería y apagado
con la mariposa ahogada en el centro del pecho
y el corazón en la mano
dentro de un puño tan apretado
que no le dejase latir
y todo eso
solo para decirme
que sigues calado hasta los huesos por mí
No hay comentarios:
Publicar un comentario