martes, 18 de noviembre de 2025

Estar enamorado

Entonces yo me pregunté: ¿Qué significa para mí estar enamorado? Es una espera interminable de algo que no sabes si va a terminar de suceder, pero que sin embargo sucede cada noche en tu almohada. Es salir huyendo de las camas ajenas con las primeras luces de la mañana. Es que te jodan el umbral de sensibilidad a las nuevas caricias de unas manos que al hacerlo se cortan. Estar enamorado es tejer hilos invisibles con las manos dormidas, que acaban en bordados dignos de ser obras de arte expuestas en el museo más crítico del mundo. Estar enamorado puede parecerse a cerrar los ojos y ver siempre a esa persona. No terminar de cerrar la puerta y volver a abrirla para darle un último abrazo. Sentirla más presente incluso en su ausencia. La urgencia de hablar, de tocar, de comértela a besos. Estar enamorado es buscar siempre un último resquicio abierto por mínimo que sea, donde lo imposible parezca probable. Es sentir un pinchazo en el pecho cuando escuchas que alguien pronuncia su nombre por la calle, o que te tiemble el cuerpo al escuchar que hablan de ella. Estar enamorado es no poder controlar nada, ni las palabras, ni las reacciones, ni los sentimientos, porque el corazón lo hace antes por ti. Estar enamorado es tener un ancla, una persona a la que siempre vas a volver por muchas experiencias que vivas fuera. Porque estar enamorado es volver y volver a volver. Estar enamorado es la capacidad de permanecer en silencio y que suene a melodía, la virtud de mirarse a los ojos de cerca eternidades enteras y que ni un pestañeo lo cambie todo de sitio. Estar enamorado es saltar siempre de cinco a cinco de enero, aunque seas cada año un poco más viejo. Estar enamorado es tocar el cielo con los dedos y colgarse de la nube más blanca que haya, y permanecer en ella cuando se vuelve gris. Pero estar enamorado también es saber renunciar. Es querer la felicidad de esa persona por encima de cualquier cosa, es aprender a no dejar siempre la maleta a medio hacer y cerrar con llave al irse. Estar enamorado es saber ir en dirección contraria cuando esa felicidad está en lugares distintos. Es no forzar, no imponer, no reclamar. Es dar espacio, dar libertad, y también de que no nos quieran, o de que no nos elijan. Estar enamorado es dejar que esa persona se enamore de alguien más. Sí, estar enamorado también es coger distintos caminos, pero siempre, en algún punto, volver la vista atrás por si, por un solo y efímero instante, las miradas vuelven a coincidir, siempre una última e infinita vez más.

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