Después de la subida viene la bajada. Nos lo han enseñado desde siempre, hasta en el colegio. Todo lo que sube, baja. Es la ley de la gravedad, que hasta día de hoy la ciencia solo ha sabido desafiarla por un rato. Puedes alargar el momento, como los aviones cuando vuelan, pero al final, siempre acabarán bajando. Todo lo que sube, baja. Las montañas rusas, las cuestas, los pájaros, los globos, los cohetes, el agua de la lluvia... No hay nada que permanezca en el cielo eternamente, porque todo lo que sube, más tarde o más temprano, al final siempre termina bajando. Con los sentimientos ocurre lo mismo y aquí la trampa puede ser mortal, porque cuanto más subas, más larga será después la bajada, y por tanto, mayor el impacto. Entonces yo me pregunto ¿Habrá sí para esto alguna solución mágica que te haga permanecer indefinidamente en las nubes?
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